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domingo, 26 de julio de 2020

163 - Psicología Social y Técnicas Psicodramáticas (Segunda Parte)

(Incluido su video en mi Canal Oficial de Youtube en julio de 2020)

PSICOLOGIA SOCIAL Y TECNICAS PSICODRAMATICAS (II)

En la anterior entrega detallamos algunas técnicas que suelen utilizar los operadores psicosociales en el ejercicio de su profesión, provenientes la mayoría de ellas de la gestalt y del psicodrama. De tal modo, hicimos mención al soliloquio, cambio de rol, silla vacía, espejo, doble, interpelación directa y juegos dramáticos. Completemos la nómina ahora con los siguientes procedimientos activos de acción, que se emplean en algunos grupos operativos que ameritan y permiten su uso.

*Escultura. Esta herramienta admite la representación de figuras o fotos usando personas u objetos auxiliares (vgr. dibujos, retratos, telas, grabados, sillas vacías, etc.) y se funda en el cincelado o esculpido de los cuerpos de los miembros del grupo. Implica un factor de espontaneidad y un evidente protagonismo de lo no verbal. Resulta la expresión plástica simbólica de la estructura vincular de un grupo y aborda la creación del texto escultórico, su lingüística y su gramática. Así, se logran develar modos de ser, de pensar, de sentir y de hacer, formas de interactuar, se constatan pasiones y revelan deseos, se desenmascaran propósitos, y así siguiendo.

*Caricatura. Es un retrato que distorsiona o exagera la apariencia física de una o más personas. En esta técnica psicodramática, el coordinador o quien hace las veces de yo-auxiliar puede llevar al máximo una mueca, un proceder, un gesto, una vibración o una expresión del miembro protagonista, siendo capaz de llegar hasta el ridículo, lo que puede producir en éste la sensación de grotesco a partir de evidenciarse lo que de otro modo pasaría más inadvertido. La caricatura o parodia debe ser usada con respeto, cuidado y discreción; incluso como un juego o una diversión ya que —de lo contrario—puede ser vivida como una táctica de asedio, invasiva y manipuladora.

*Amplificación o exageración. Esta técnica de acción gestáltica es útil para que los participantes de un grupo se escuchen mejor desde aspectos que les son casi imperceptibles. Así, el equipo de coordinación le pide a un integrante que continúe con algún ademán o movimiento, para que lo vaya agigantando e intensificando más y más. Al hacerlo el miembro  protagonista se percibe y se presta oídos, rompiendo el contradictorio y confuso soliloquio de su mundo o grupo interno. Se trata de un ensayo o experiencia muy reveladora, transformadora y por demás creativa; lográndose con esta práctica explorar el devenir de las capacidades lúdicas.

*Expresión de las antinomias. Se trata de explorar nuestras polaridades, antinomias, contradicciones y ambivalencias tan propias de todo lo humano. Lo importante es trabajarlas en los grupos para ponernos en contacto más directo con ellas y, en la medida de lo posible, ir integrando las partes que son aparentemente opuestas. Ya sabemos que los contrarios no son más que aspectos de una misma realidad que necesitan ser completados y totalizados. Producir en grupos con estas técnicas de acción implica encontrarse permanentemente con las palabras, necesidades y deseos de sus participantes, y con la potencia que surge del compartir colectivo.

*Proyección al futuro. El coordinador solicita a un integrante del grupo que imagine el rol que está examinando, proyectándolo en el futuro para luego dramáticamente indagarlo. Pueden ser investigadas diferentes formas paralizadas o detenidas del conocimiento de uno mismo, determinadas ellas por los estereotipos fantasmales proyectados transferencialmente y que perturban la capacidad de percepción de cada quien. Se suele llegar así a los niveles más profundos de la psique individual y de los sistemas grupales, permitiendo resultados más efectivos. No sólo puede bosquejarse y trazarse el futuro inmediato, sino también el mediato o remoto.

*Monodrama. Se le pide a un miembro del grupo que represente a los distintos personajes de una situación inconclusa de su vida; y que vaya cambiando de lugar mientras lo hace, de modo de tener una vivencia clara de cada uno y de sus emociones. No sólo es posible representar a otras personas sino también a las propias necesidades u órganos del cuerpo. Así, el protagonista puede explorar sus costados contradictorios, indagarlos y aceptarlos. Estará en condiciones de percibir que la vida se presenta como un equilibrio dinámico y cambiante; como así también establecerse en el ser siendo de su propia cosmovisión existencial en el mundo.

Aclaremos que, desde nuestra concepción de la epistemología convergente, en las escuelas e institutos de psicología social se enseña algo de psicodrama y de nociones gestálticas, siguiendo sus propias líneas reflexivas y de acción. Se usa la música, la danza, la plástica, el dibujo, los títeres, las máscaras, etc. elaborando cada coordinador su propio estilo tanto molar como molecular. A partir de la utilización de la escena, del cuerpo y del movimiento se ahonda el lenguaje de lo lúdico; la ética y la estética del enmascararse y desenmascararse en el compartir del grupo. La idea es desarrollar una profunda búsqueda en torno a la creatividad operativa y direccional.

Hemos enunciado —en este texto y en el que lo precede— tan solo algunos recursos de acción utilizados por los operadores en psicología social. Ello simplemente a modo de ejemplo, ya que las técnicas pueden ser creadas e inventadas por los equipos de coordinación en cada circunstancia y en cada proceso grupal en particular. Podemos así mencionar la improvisación, la entrevista, la interpolación de resistencias, la despedida del personaje, la exploración de la creatividad, la actuación e identificación, entre otros etcéteras. Abogo por que los psicólogos sociales sigan aportando lo mejor de sí para erigirse definitivamente en agentes del cambio social planificado.

RONALDO WRIGHT         
www.ronaldowright.com

lunes, 22 de junio de 2020

162 - Psicología Social y Técnicas Psicodramáticas (Primera Parte)

(Incluido su video en mi Canal Oficial de Youtube en julio de 2020)

PSICOLOGIA SOCIAL Y TECNICAS PSICODRAMATICAS (I)

El cambio se produce cuando uno se convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en lo que no es. Arnold R. Beisser.

Muchas veces hemos mencionado que nuestra Psicología Social es una interciencia, que se nutre de técnicas y de información provenientes de numerosas materias: el psicodrama y la gestalt son las que hemos de tener en consideración en este texto. Los operadores psicosociales, según el tipo de grupo con el que estén interviniendo, suelen utilizar algunas de estas herramientas cuando acceden a agilizar el proceso colectivo y arribar así a resultados más efectivos. Su número, variedad y gran campo de operación aportan un creativo instrumental en las más diversas áreas de actuación.

Veamos a continuación un muestrario de estas técnicas de acción, a modo meramente ejemplificativo, las que apuntan a la toma de conciencia por parte de los integrantes de un grupo, como así también a un darse cuenta emocional o awareness en términos gestálticos. Aclaremos que muchas veces el equipo de coordinación no interviene de manera directa, sino que simplemente colabora para que se restaure el flujo natural de cada proceso grupal mediante el uso de las actitudes y aptitudes tanto individuales como colectivas. Siempre será necesario tolerar lo desconocido y lo ambiguo para encarar la mejor creatividad. Vayamos entonces a las técnicas:

 *Interpelación directa. Se trata de hablarle al otro miembro del grupo evitando las frases que, al no dirigirse a un destinatario específico, impiden el contacto emocional. Esta técnica procura generar vínculos más directos, en los cuales se imponga lo que es y se evite el como sí. La coordinación busca descartar la adivinación o bola de cristal, siendo el propósito poder expresar lo que se piensa, lo que se siente, lo que se desea; a la vez que aceptar lo que se escucha sin juzgarlo. Esta forma de dialogar requiere honestidad y sinceridad. Consiste en decir la verdad como actividad específica y concreta: una especie de parrhesía o hablar francamente. Etimológicamente pan: todo, y rhema: lo que se dice; algo así como la apertura del corazón.

*Soliloquio. En una obra dramática u otra semejante, es el parlamento que hace un personaje aislado de los demás fingiendo que habla para sí mismo. En nuestro caso, al finalizar una representación grupal que se acaba de llevar a cabo, un integrante puede hacer una pausa en la interacción y decir en voz alta lo que siente o lo que piensa. De tal modo, se expresa ante los demás mediante un monólogo en situación, asociando libremente  y reflexionando respecto de esa acción que recién concluyó. De esa forma van aflorando sentimientos, pensamientos y emociones que no se visualizaron con anterioridad. Este procedimiento suele ser muy útil también para explorar una energía detenida o paralizada.

*Doble. Se utiliza esta herramienta cuando un miembro del grupo no puede expresar su sentir o su pensar por represión, por timidez, por inhibición o por culpa. Entonces,  el coordinador o co-pensor se coloca a su lado en la misma actitud corporal, mímesis, donde se maximiza la comunicación télica. Recordemos que la telé es la disposición positiva o negativa para trabajar con un miembro del grupo. Luego, en una segunda instancia surge la interrogación de las afirmaciones o negaciones del integrante en cuestión y, finalmente, se entra en el interjuego dialéctico, donde los contenidos reprimidos o disociados comienzan a hacerse conscientes a partir de ser manifestados por el doble o facilitador.

*Espejo. Es una eficaz técnica psicodramática que puede emplearse de distintas maneras. Así, ubicado un integrante en el grupo, el coordinador u otro compañero —o yo-auxiliar— lo representa, después de haber analizado detenidamente su proceder. Repite pues, en una imagen especular, sus movimientos, su postura corporal, sus actitudes y sus gestos. De manera estática le muestra el cuadro escénico, como en una representación instantánea. O de modo dinámico, personifica la totalidad de una secuencia en acción. Otra forma es el uso de un video, que salva la dificultad de la reproducción exacta por parte del que hace las veces de yo-auxiliar. Esta herramienta psicosocial es un recurso valioso en el ámbito de lo grupal.

*Cambio de rol. El coordinador o facilitador hace desempeñar a un miembro del grupo su propio rol y el rol complementario, cambiándolos de lugar. Por ejemplo, el niño que aún sigue siendo, por un lado, en diálogo con su padre o con su madre, por el otro. Se persigue una comprensión integrativa con un claro objetivo de insight o darse cuenta, siendo una técnica tanto de restructuración como de reactualización emocional. Es por demás obvio que debe tenerse mucho cuidado en su uso si el integrante se encuentra invadido con contrarroles que amenacen su integridad personal y subjetiva.  

*Silla vacía. El facilitador o co-pensor coloca una silla vacía y le propone a un miembro del grupo que imagine quién puede estar sentado en ella. El integrante elegido  se ubica frente a su personaje imaginario y le expresa todo lo que desee, aquello que jamás  pudo decirle. Con esta técnica puede trabajarse sucesivamente con varios miembros del grupo y, además, puede ser complementada con otros instrumentos, como por ejemplo la inversión o cambio de roles.

La silla vacía permite poner en juego una noción clásica de la gestalt: el perro de arriba y el perro de abajo. El primero (top dog) identifica los deseos, las necesidades y las potencialidades del sujeto. El segundo (under dog) encarna a personajes introyectados y, en una evidente polaridad, hace surgir las excusas, los pretextos y los obstáculos sean estos  epistemológicos, epistemofílicos o epistemoprácticos.

*Juegos dramáticos. Todo juego tiene sus reglas que, en nuestro caso, aparecen como dramatizaciones con estructuras más o menos definidas a priori por el coordinador, en las cuales un integrante o varios de ellos actuarán. Desde la óptica visual del contenido pueden clasificarse, de acuerdo con el grado de aproximación al conflicto, en juegos o esparcimientos explorativos y elaborativos. Ejemplos de estos últimos son la historia psicodramática o historiodrama, la imagen de la familia o átomo social familiar, la historia del nombre, el árbol genealógico, la proyección al futuro, y otros etcéteras.

Para concluir, digamos que la psicología social, la gestalt, el psicodrama y el juego están relacionados entre sí, especialmente lo lúdico representacional asociado a la creación y a la creatividad. Es habitual que algunos  grupos generen un campo de diversión.  El esparcimiento es un espacio transicional entre el yo y el otro, entre el mundo interno y el mundo externo. Una gran cuota de libertad que brindan los juegos se basa en las normas precisas en las cuales están enmarcados. Dichas reglas y su observancia permiten que el jugar transite por el territorio de lo real, de lo simbólico y de lo imaginario. La seguimos en la próxima entrega.

RONALDO WRIGHT 
www.ronaldowright.com

lunes, 15 de junio de 2020

161 - Encuadre o Dispositivo Psicosocial

(Incluido su video en mi Canal Oficial de Youtube en junio de 2020)

ENCUADRE O DISPOSITIVO PSICOSOCIAL

Cuando operamos en y con grupos operativos, los psicólogos sociales establecemos un encuadre —o un dispositivo— con las condiciones básicas dentro de las cuales se va a desarrollar el proceso grupal respectivo. El concepto de encuadre ha tenido un uso habitual en los espacios psicológicos, psicoanalíticos, psicodramáticos, y también grupalistas. Enrique Pichon-Rivière no abundó en la utilización de esta noción, si bien utilizó muchos de sus presupuestos. Más que una cuestión pichoniana, puede tomarse a nuestro encuadre como un tema blegeriano.

El psiquiatra y psicoanalista José Bleger (1922-1972) fue quien aportó muchas ideas o elementos teóricos y metodológicos en relación a esta temática. Definió al encuadre como un conjunto de normas —sistema de reglas— que es explicitado en un tiempo y lugar determinados. El diccionario nos dice que encuadrar es encerrar en un marco o cuadro; bordear, determinar los límites de una cosa. Encuadrar es delimitar, encerrar,  recuadrar, enmarcar, encajar, determinar, definir, catalogar, incluir, insertar, afiliar. Veamos, entonces, cómo juegan estos conceptos.

El inicio grupal explicita las reglas de juego, que se constituyen en las coordenadas que organizan ese lugar y ese momento que denominamos de apertura o fundación. La tarea requiere estar enmarcada, delimitada, justamente para evitar la desorganización y el caos. Por ende, necesita normas que regulen su funcionamiento. El dispositivo o encuadre psicosocial opera como regulador del vínculo y de las relaciones con la tarea. Funciona como fondo sobre el cual emerge como figura todo lo que corresponde al acontecer, a lo procesual, variable, dinámico y móvil.

Así, el proceso grupal se lee sobre el fondo que ofrece el dispositivo. El encuadre cuando funciona es mudo, no se nota, pues actúa como un telón de fondo. Pero hay algunos casos en los que el encuadre pasa de ser fondo a ser figura. En el comienzo de los grupos suele aparecer como figura, en el momento cuando todas las reglas y todo el sistema de normas están todavía muy en el centro. Otra situación es cuando el encuadre se rompe, siendo entonces tarea del equipo de coordinación el promover las condiciones para que el mismo se restablezca.

Después, con el tiempo el dispositivo grupal se va implicitando, es decir, deviene en cortina de fondo. La función que cumple el encuadre es básicamente de sostén y de continencia. Permite que haya un máximo de utilidad y un mínimo de interferencias para el trabajo grupal. Surge de un esquema conceptual, referencial y operativo con un propósito que es la realización de una labor determinada. El encuadre se ofrece como un marco que brinda seguridad a los integrantes del grupo, produciendo esa asunción de las reglas efectos concretos de subjetivación.

El pensador francés Didier Anzieu (1923-1999) dice que las reglas tienen el carácter de ser divalentes, que tienen dos vertientes: marcan el terreno de lo posible y además el campo de lo prohibido. El encuadre es vivido como permiso y a veces también como prohibición; como contención y como límite. Le pone coto y cerco a la omnipotencia narcisista, tanto del coordinador como de los observadores y de los miembros del grupo. Por supuesto que siempre despierta afectos que tienen que ver con la cálida  aceptación y con el pulsional deseo de transgresión.

La técnica operativa habilita a comprender esos procesos grupales. Entonces, en cada encuadre o dispositivo nos vamos a encontrar con: a) constantes temporales, referidas a la duración, el horario y la frecuencia de las reuniones; b) constantes espaciales, que hacen referencia al lugar; y c) constantes funcionales, que hacen a la definición de lo que son los roles y la tarea. Quien aplica este dispositivo es el coordinador del grupo, pasando a ser un soporte esencial para la direccionalidad en el terreno de lo colectivo. Ello mediante una puntual estrategia, táctica y logística.

Digamos que en algunos casos, como el de nuestros grupos operativos de aprendizaje pichonianos, rigen en su encuadre las siguientes reglas básicas: la confidencialidad o discreción, la abstinencia y la restitución. La idea central es que todo lo que acontezca adentro del grupo se trabaje sólo en ese lugar y no trascienda a otros espacios. No hay grupo aconflictivo al igual que no hay individuos sin conflictos. Los desacuerdos y los acuerdos serán abordados entre los propios integrantes, constituyendo tal modo de enseñaje en un verdadero crecimiento personal y colectivo.  

Cuando el fundador y creador de la Psicología Social Argentina hace alusión al inicio de su experiencia con grupos —agrupando a los enfermeros y a algunos pacientes en el viejo Hospicio de las Mercedes, actual hospital Borda—se refiere a lo que denomina encuadre de la escuela de líderes, con un cierto tinte lewiniano (Kurt Lewin: 1890-1947). Ya en aquel entonces procuraba la búsqueda de liderazgos funcionales, la rotación de roles, la lucha contra las situaciones estereotipadas o de clausura, las propuestas creativas que colectivicen, y así siguiendo.

Más arriba hablábamos de encuadrar como encerrar. Y por cierto que se puede  entender al dispositivo psicosocial como un encierro, pero es obvio que con algún tipo de delimitación tenemos que trabajar. Se tratará entonces de armar y deconstruir encierros que permitan operar en el desarrollo, en la creatividad, en el cambio y en la transformación, en los proyectos superadores, etc. Los conflictos deberán ser tomados como objeto y a la vez como herramientas para resolverlos. Convertir los dilemas en problemas dialécticos que nos permitan avanzar.

En este siglo XXI tenemos que abordar los dispositivos colectivos con una apertura en abanico, operando en grupos y con grupos en muchísimos más lugares. Como agentes del cambio social planificado, lograr que nuestro encuadre psicosocial opere como un verdadero garante de la existencia misma de cada situación que nos convoque y que nos permita orientar nuestras mejores intervenciones en los procesos grupales todos. El dispositivo será uno u otro de acuerdo a la tarea estipulada, destacándose desde ya su dimensión de contrato como instituyente del grupo.

RONALDO WRIGHT      
www.ronaldowright.com

viernes, 12 de junio de 2020

160 - Al Troesma con Cariño

(Publicado en la edición especial de Apuntes Grupales - Nº 19 de junio de 2020 y en el libro Los Puentes que Construyó Enrique Pichon-Rivière en Argentina y Latinoamérica)

AL TROESMA CON CARIÑO

Este mes se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Enrique Pichon-Rivière y la revista “Apuntes Grupales” me ha invitado a participar de su número especial de junio, homenajeándolo y subrayando la trascendencia tanto en Argentina como en América Latina del creador de nuestra Psicología Social. Desde ya agradezco esta nueva posibilidad de escribir unas breves líneas y sumarme a quienes lo recordamos desde el alma. Quisiera intentar armar un collage —ya que el maestro era afecto a tal modo de expresión artística— usando palabras de otros, palabras tanto emanadas de los discípulos que lo conocieron personalmente, como de aquellos que simplemente son seguidores de su obra y de su pensamiento. ¿Cómo era el fundador de la Psicología Social Argentina? ¿Qué/quién dicen que era?
                                                                                                                                                       
Dicen que era un bohemio, un hombre de la noche con mucha calle y mucha vida. Nada de lo humano le fue extraño. Un noctámbulo transgresor argentino-criollo, un arrabalero que no olvidó su condición de ginebrino de lengua francesa. Le gustaba curiosear los personajes de la noche. Creía que durante el día las personas tenían sus vidas harto planificadas, mientras que en la noche la soledad y el ocio se convertían en una desesperada búsqueda de acompañamiento, de contacto, de comunicación. Quizá por eso mismo fue un solitario armador de compañía, un faro inventando el mar. Un creador de oportunidades para que las palabras y los deseos circulen. Era él un lugar de encuentro con los otros, como así también una incesante invitación a la creatividad en todos los ámbitos de la vida.

Otros lo recuerdan como un baqueano en el mundo, un avezado experto en sortear las corrientes adversas a la marcha del navío. Con Heráclito había perfectamente aprendido —y aprehendido— la dialéctica que proviene del arte del timonel. Su pensamiento vivo sigue siendo emancipatorio, pues colectiviza, concientiza, conecta, apunta a la liberación de las condiciones concretas y cotidianas de la realidad humana. Le importaba destacar más la raíz que el origen de las cosas. Y sabía que toda teoría se prueba en la práctica. Su tiempo fue de luchas y proyectos, tiempo de realizaciones y de producción de ciudadanía. Los aportes del maestro señalaron la importancia de realizar una crítica de la vida cotidiana, esquivando las tentaciones de la repetición y los dogmas, de la estereotipia y la clausura.

¿Sería Pichon-Rivière incluso un visionario, un caraibé de esta época moderna? Tenues voces murmuran que parecía un médico del alma, una especie de sadhu todopoderoso y afable cuando se lo abordaba. Su respuesta estaba siempre bien dispuesta, pues lo cierto es que poseía una extraordinaria capacidad de lectura de lo latente a partir de mínimos indicios, además de un insólito talento para metaforizar. Conjugaba, jugaba con, extraía el jugo para crear, para inventar (in-venire), para producir herramientas específicas de la práctica psicosocial. Supo desde un inicio que nada se construye en soledad. Tuvo la humildad de los grandes y la generosidad de aquellos que tienen mucho para dar. Quienes lo frecuentaron saben que su variada —y desordenada— biblioteca no era ni avara ni rencorosa.

Se comenta que era un profesional barrero, que seducía pero no adulaba. No sólo  jugaba cuando la cancha estaba en condiciones, sino que su cualidad era adentrarse en todos los potreros de la vida, en cualquier estado en que se encontrasen. Nunca rehuía la escena de la diversión y siempre asombraba su prepotencia de trabajo. Ya en su Goya adolescente descubrió casi al mismo tiempo la sexualidad —del prostíbulo y del psicoanálisis— y las ideas socialistas. Su talento como hombre de ciencias se mezcló con su temprana sensibilidad de poeta. Conviviendo en pensiones con la bohemia y la política, recorrió el espinel del alma humana primero como psiquiatra, luego como psicoanalista y finalmente como psicólogo social. Su legado es: un espíritu, una práctica y una ética.

También fue un cultor de la dramaturgia: solía montar escenas con claro beneficio para quienes fueron testigos de sus puestas clínicas y también de sus magistrales clases, siempre teñidas de abundante lenguaje popular lunfardo. Sostenía que el discurso académico era interesante pero deformaba, no formaba. El profesor y doctor Enrique Pichon-Rivière educaba tanto en las aulas como en los boliches, en las cervecerías, comiendo una pizza y bebiendo un vino. El maestro llamaba a eso el club del estaño. Como buen iconoclasta, rechazaba la autoridad acrítica de normas, valores y modelos. La tensión atravesó toda su existencia. Sus enseñanzas, reiteradas, multiplicadas, profundizadas, continúan hablando hoy en sus discípulos y en los discípulos de sus discípulos. Sigue siendo nuestro querido troesma.

Sostienen muchos que parecía un maestro Zen, pues nunca contestaba de modo directo las preguntas que se le formulaban, sino que lo hacía en forma de clave. Obligaba a su interlocutor a conquistar la información. Su permanente búsqueda fue saber acerca del hombre y de su tristeza. Con sus enseñanzas, él nos ha enriquecido,  enriqueciéndonos, enrique-siendo-nos. Es decir, siendo-ENRIQUE junto a todos nosotros. Su norte siempre fue planificar la esperanza, preparando operadores psicosociales como agentes del cambio. Iba en pos de procesos creativos potenciados por y en los grupos, de manera direccional y significativa, operativa e instrumental. Su ya famoso enseñaje era parido siempre en co-presencia, operando el profesional de la psicología social como un co-pensor.

Seguir a Pichon-Rivière implica, hoy como ayer, romper los modelos estereotipados, dar plasticidad a los nuevos marcos conceptuales, avanzar en la práctica de una epistemología convergente, terminar con la ingenuidad de la mirada. Todo un desafío en pos de construir puentes desde esta ciencia sin perder la sensibilidad del artesano. La relevancia de su obra se ha extendido a lo largo y ancho no sólo de nuestro país sino también de latinoamérica toda. Se lo considera un facilitador para la creación de espacios de discusión y reflexión donde, desde la multiplicación de ópticas, muchos de sus discípulos logramos sostener ejes comunes que esperamos permitan a futuro un más sólido desarrollo de nuestra querida Psicología Social, nada menos que a casi setenta años de su vigencia en nuestro territorio.

RONALDO WRIGHT    
www.ronaldowright.com

martes, 12 de mayo de 2020

159 - La Formación del Observador

(Incluido su video en mi Canal Oficial de Youtube en mayo de 2020)

LA FORMACION DEL OBSERVADOR

Recuerdo que para mi formación como observador psicosocial tuve que trabajar en lo que en nuestra disciplina denominamos las cuatro canchas. En aquel entonces estaba yo cursando el tercer año de mis estudios, por lo que:
   
1) La primera cancha la constituían los compañeros con quienes venía compartiendo el proceso grupal desde mi ingreso a la escuela de Psicología Social. Todos hacíamos observaciones y, en base a ellas, construíamos saber, conocimiento y experiencia.    
                                                                                
2) La segunda cancha era el grupo observado que, en mi caso puntual, fueron los alumnos y alumnas que recién comenzaban a estudiar en la institución. La observación nos conducía a la formulación de variadas hipótesis, las que luego considerábamos como la instancia previa tanto a las interpretaciones como a los señalamientos.      
                                                                 
3) La tercera era el equipo formado con los otros observadores y la coordinadora, cuya tarea fue recoger todo el material manifestado verbal y preverbalmente en el grupo operativo de aprendizaje observado, con el objetivo de realimentar a la coordinación en un reajuste y readaptación de las técnicas de conducción.                                                                        
4) Y la cuarta fue la cancha interna, es decir el rol que me tocó recorrer y experimentar todo un año como observador psicosocial silente y no participante. Cabe aquí apuntar que también me constituí en un observador de mi mismo, lo cual implicó en concreto  ser sujeto y objeto al mismo tiempo durante el curso de esta fase del enseñaje.

Veamos a continuación algunos aspectos de ese intenso año de estudios que transité. Una de mis tareas como observador de aquel grupo de primer año consistió en el registro de datos —o crónicas— que permitieron el ulterior planteamiento de hipótesis y conjeturas acerca de la marcha del proceso de interacción entre sus integrantes. Ello implicó el aprendizaje de la lectura de lo implícito, de lo latente.

Siempre la observación la hice desde mi propio esquema de referencia, aunque era esencial procurar silenciar en mi mundo interno el ruido de las propias emociones como así también de mi ideología y singular cosmovisión existencial. Resultó importante no involucrar mi propia vida interna y externa en el vínculo con el grupo observado; rol que fui aprehendiendo con el correr del año y de las múltiples reuniones.

Sabemos desde la teoría que las expectativas previas del observador tienen un lugar destacado en el desarrollo del grupo y sus consecuencias. Cuando uno cumple tal observación lo hace con un monto de expectación que, de algún modo u otro, incide en el proceso grupal. Mis fantasías conscientes y mis fantasmas inconscientes siempre   circularon en relación a la tarea, al grupo y al equipo de coordinación.

Otra función consistió en observar todos y cada uno de los vectores de nuestro cono invertido psicosocial, a saber: afiliación-pertenencia, cooperación, pertinencia, comunicación, aprendizaje y telé. Además, de mirar atenta y detenidamente a los correspondientes montantes de pre-tarea, tarea, proyecto, resistencia a los cambios, miedos básicos universales, roles, contradicciones grupales, creatividad, obstáculos epistemológicos, epistemofílicos y epistemoprácticos, interjuego entre verticalidad y horizontalidad, adaptación activa o pasiva a la realidad, y así siguiendo.

Cada reunión grupal se desplegaba en tres instancias temporales: apertura, desarrollo y cierre. Los emergentes de apertura eran cuidadosamente registrados por mí y por mis compañeros de observación, ya que era habitual que ese rico material fuese re trabajado durante la sesión y después podíamos advertir cómo reaparecía ya colectivamente modificado y enriquecido en el momento del cierre.

Observar siempre fue una cuestión dinámica y no estática. Los observables estaban en permanente cambio, por lo que nosotros —los observadores— también lo estábamos.  Acompañábamos ese movimiento con el cuerpo, con la mirada, con la empatía, con el alma, con todo nuestro ser. Aunque esencialmente lo que había que observar era si el grupo estaba o no en tarea; lo demás podía llegar a ser mero potingue y maquillaje.

Por medio de un proceso de constante reflexión, tuve que estar dispuesto a asumir el  dificultoso trabajo de reeducar mi mirada para hacerla cada vez más crítica. No apresurarme a sacar conclusiones demasiado rápidas y sin fundamentación suficiente. La interpretación de los datos relevantes se hacía a partir de un esquema conceptual, referencial y operativo (ECRO), y era potencializada en vista a una planificación táctica, técnica, estratégica y logística.

En las reuniones del equipo de coordinación compartíamos la lectura y el análisis de las crónicas, procurando ajustar estrategias en relación al grupo observado. Pese a que ese grupo era uno solo, los observadores no teníamos similares experiencias visuales ni emocionales, pues si bien veíamos lo mismo lo interpretábamos de modo diferente. Es sabido que cada uno miraba desde su propia y singular perspectiva.

El sujeto sólo dispone de versiones. Cada uno observa desde su propia subjetividad. Nuestras observaciones contenían la pluralidad de lo  que veíamos, porque cada uno miraba y veía algo distinto. Cuando el equipo se juntaba surgían convergencias y divergencias en los observables. Y ese aprendizaje resultó ser de una riqueza vital.

Para concluir, digamos que observar era dejarme incomodar. Hay que aprender para llegar a ser un buen observador y siempre se pueden incorporar nuevas formas de ver, de mirar, de observar. Y también nuevos modos de pensar, de sentir y de hacer con lo que psicosocialmente observamos.

RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com

jueves, 30 de abril de 2020

158 - La Observación Psicosocial

(Incluido su video en mi Canal Oficial de Youtube en mayo de 2020)

LA OBSERVACION PSICOSOCIAL

Pichon-Rivière cuenta que siempre fue un ser esencialmente curioso. Su primer aprendizaje, como observador no participante, sobre el funcionamiento de los grupos humanos lo hizo en su adolescencia en Goya. Su madre solía reunirse a conversar, una vez por semana en la casa familiar, con las señoras del pueblo. Y el joven Enrique se había agenciado un agujero para verlas y escucharlas sin que lo descubrieran. Desde aquella primera enseñanza, que denominó del ojo de la cerradura, se dio cuenta de los vínculos, de las contradicciones y de todo lo que acontecía en esos grupos.

Muchos años después, el creador de la psicología social argentina va a disponer, en su método de enseñanza, que el equipo de coordinación sea integrado con uno o más observadores, por lo general no participantes, cuya función será el recoger todo el material expresado verbal y preverbalmente en el grupo operativo de aprendizaje, con el objetivo de realimentar al coordinador en un reajuste de las técnicas de conducción. Uno de los trabajos del observador consistirá en el registro de datos que habiliten el planteamiento de hipótesis acerca del desarrollo del proceso grupal.

Observar viene del latín observare y significa mirar con atención. Sus componentes léxicos son el prefijo ob (delante) y servare (tener, guardar, conservar). El diccionario de la lengua española habla de examinar atentamente; advertir, reparar; mirar con atención y recato, atisbar; guardar y cumplir exactamente lo que se manda y ordena. Como vemos, la palabra observación es polisémica, tiene una variedad de acepciones. Se trata tanto de la constatación de un hecho que conduce a la formulación de hipótesis como de observar las normas, los mandamientos o la ley.

Todas estas significaciones son aplicables a nuestra observación psicosocial. La cultura occidental ha privilegiado el sentido de la vista para observar y ello se ha extendido al dominio de la ciencia. Nótese que la evolución científica está ligada a la construcción de observatorios: el telescopio es un instrumento para examinar el mundo macro, el microscopio es un artefacto para detectar lo micro, el panóptico es una estructura que tiene como fin generar el control sobre la totalidad de una superficie. La ciencia en sí es una prótesis para observar todo con cierto rigor de validez y veracidad.

La observación ha ejercido un poder de fascinación sobre los seres humanos, creando una ilusión de evidencia. Así, los límites entre embeleso y embeleco son muy frágiles. Embeleso es arrebatar o cautivar los sentidos; es el estado en que sentimos un placer, una admiración o una alegría tal que no se puede pensar ni sentir nada más. Embeleco es embuste, engaño o mentira a una persona con artificios y falsas apariencias. No es lo mismo mirar que ver. El ver es natural, inmediato, indeterminado y sin intención. El mirar es cultural, mediato, determinado y completamente intencional.

En relación a nuestra psicología social digamos que, como todo campo del saber, diseñó su propia modalidad de observación. Así, los equipos de coordinación están formados por el coordinador y uno o más observadores no parlantes, cuya misión es tomar nota del acontecer grupal, en especial de las situaciones que su atención flotante detecte como significativas. Luego, en reuniones realizadas entre una sesión del grupo y otra, el equipo estudia y unifica las distintas visiones de lo sucedido  y considera las devoluciones que se harán en la reunión siguiente.

Como todo en nuestra disciplina, se trata de un conocer-haciendo y hacer-conociendo. Un rasgo que hace a lo concreto del rol del observador es que, desde una ubicación liberada de las exigencias del intercambio verbal, el registro de datos se hace desde una óptica distinta a la de los demás miembros del grupo. Pues, co-pensando con el coordinador, potenciará la comprensión de los procesos grupales, procurando colegir lo que está más allá de lo manifiesto, de discernir lo que subyace en lo implícito. Esto conlleva un nivel de construcción de actitud y aptitud psicosocial.

El observador psicosocial sería una especie de especta-actor, es decir un espectador que contempla lo que sucede en el proceso grupal, a la vez que un actor silente que interviene como depósito y depositario de los movimientos de transferencia y de contratransferencia del grupo. Opera desde sus propias resonancias: qué piensa, qué  siente y qué hace. La observación operativa nunca es neutra ni inocua, pues a pesar del silencio siempre se está implicado como agente de intervención. El observador, pues, incide en el campo que observa y sobre él incide lo observado.

Los observadores no parlantes suscitan a veces desconfianza e incomodidad en los integrantes. Algunas instituciones y escuelas pichonianas ni siquiera les permiten saludar a los otros miembros. Cuando, debido a esto, el grupo corre el riesgo de funcionar como un sistema cerrado, sin aperturas, Pichon-Rivière dice que puede utilizarse el rol del observador participante, el que en este dispositivo puede dirigirse verbalmente al grupo durante la reunión. Aunque es de destacar que circunstancias como la recién expuesta no suelen producirse con habitualidad.

Digamos, para finalizar, que observar es una cuestión dinámica y no inmóvil ni estática. El observable se encuentra en constante movimiento, por lo que el rol del observador deberá estar también en permanente oscilación. Si bien en los grupos operativos no se ve mucho desplazamiento físico de los observadores, sí hay vibración y circulación simbólica. Se acompaña con la mirada, con el cuerpo, con el alma, con la empatía, con lo que sucede en el proceso grupal, con cómo repercute eso que pasa en los miembros del grupo y con lo que incide en cada observador. ¡No es poco!

Nota: Para la elaboración de este breve artículo se han tenido en cuenta textos de Enrique Pichon-Rivière, Ana P. de Quiroga, Vicente Zito Lema, Diana Markwald, Hugo García, Fabio Lacolla, Graciela Jasiner, Clara Jasiner, Rafael Ávila, entre otros.

RONALDO WRIGHT     
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domingo, 19 de abril de 2020

157 - Los Vínculos en Tiempos del Coronavirus

(Publicado en la edición especial de Apuntes Grupales - Nro. 18 de abril de 2020)

LOS VINCULOS EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

Hola a todas. Hola a todos. Agradezco en primer lugar la invitación a participar en esta edición especial de “Apuntes Grupales”, y aprovecho para contarles algo de lo que me ha tocado vivir en estos tiempos de aislamiento, con motivo de la pandemia que nos invade día tras día. Nuestra vida cotidiana se encuentra modificada desde que apareció el COVID-19, ese enemigo invisible que nos impide vincularnos cara a cara tal como solemos y sabemos hacerlo en los grupos operativos de aprendizaje.

No bien comenzó la cuarentena, propuse formar grupos virtuales para los cuidados mutuos como así también para la contención mental y emocional de los integrantes de esos colectivos. Ello desde la óptica de nuestro ECRO, de nuestro pichoniano  esquema conceptual, referencial y operativo. Recordemos que el operador psicosocial debe poseer una conciencia crítica para reconocer las nuevas necesidades propias de este tiempo, entendiendo que la necesidad es el motor de todo vínculo.

En tanto agente del cambio social he intentado aportar la potencia de lo grupal (virtual en este caso), respetando el confinamiento vigente con motivo del coronavirus acechante. Los miembros del grupo han podido interactuar entre sí, expresando sus temores y tristezas como así también sus propuestas para salir a flote ante tanto encierro. Pudimos trabajar las ansiedades  básicas universales: el miedo a la pérdida de lo conocido y el miedo al ataque de la nueva situación a estructurar.

Como en toda intervención en crisis, logramos una primera etapa de encuentro-contención entre los integrantes, que luego pudieron hacer la respectiva catarsis y así desahogarse del padecer singular de cada uno. Este encuadre habilitó la verbalización de lo que se está viviendo, no perdiendo de vista que en toda emergencia emocional las conductas alteradas son comportamientos normales ante un hecho anormal. Y vaya que el feroz ataque del COVID-19 resulta inédito y amenazante.

Dadas las circunstancias excepcionales que denota esta emergencia, no estamos pensando entre todos los participantes virtuales del grupo en un gran plan existencial de vida, sino en un mínimo proyecto de futuro inmediato para atravesar esta pandemia. Esta ayuda humanitaria y existencial de unos con otros nos va permitiendo recuperar el equilibrio emocional alterado, desarrollando todo tipo de defensas físicas y psíquicas ante la inquietud y la inestabilidad reinantes en estas semanas.

En estos encuentros a distancia van apareciendo todo tipo de temores con motivo del aislamiento obligatorio. Angustia, pánico, enojo, tristeza, soledad, malestar, miedo a enfermar, preocupación por los familiares, etc. Pero también circulan las palabras que acompañan; y junto a ellas los deseos que se despliegan dentro de lo grupal y que evidentemente pasan a través de los discursos. En el interjuego entre lo singular y lo social, se lanzan con un ímpetu sin límites las palabras y los deseos.

En la nueva grupalidad virtual surgen conductas más resilientes en algunos de los miembros, dispuestos y capacitados para brindar la indispensable y necesaria ayuda de unos con otros. Otros integrantes se hallan inmersos en una especie de anomia asiliente, sintiéndose incompetentes y más negativos ante el retraimiento dispuesto. Pero sabemos que lo grupal es siempre un activo motor que promueve los mejores procederes en situaciones de desasosiego y crisis como esta.

La propuesta es respetar la diversidad de los participantes                  —conectados de manera virtual— y procurar que no surjan confrontaciones que agraven la situación actual; y se complementen para enfrentarla desde sus ópticas diversas que así confluyen en una planificación crecientemente eficiente para el grupo todo. El distanciamiento social impuesto nos ha obligado a ser creativos. Este virus se ha instalado como tercero en el vínculo y vino a traernos cambios. Y esta nueva forma de agrupamiento tiene que ver precisamente con el uso de las distintas herramientas tecnológicas.

Decía el maestro Enrique Pichon-Rivière que ser psicólogo social es tener un oficio que debe ser aprendido, ya que no se nace con esa posibilidad. Sólo cuando podemos resolver las propias ansiedades y las perturbaciones en la comunicación con los demás, podemos lograr una correcta interpretación de los conflictos ajenos. En la medida en que el sujeto dispone de un buen instrumento de trabajo, resuelve incertidumbres e inseguridades: recién entonces es un operador social eficiente.

Pues de eso se trata cuando intentamos erigirnos en verdaderos agentes del cambio social planificado, máxime ante esta pandemia que sólo nos permite vincularnos en forma virtual. La idea es apostar por una contención que promueva el protagonismo de las personas, indagando acerca del padecer y de las dificultades de cada uno de los participantes del grupo. Hay que salir del individualismo que muchas veces nos detiene y apostar a las acciones solidarias. ¡Un nuevo modo de pensar, sentir y hacer!

RONALDO WRIGHT  
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jueves, 12 de octubre de 2017

156 - Prólogo del Libro "Psicosociales Breves - Apuntes de Psicología Social"

(Prólogo del libro de mi autoría titulado "Psicosociales Breves - Apuntes de Psicología Social", a cargo de Stella Maris Distasi)

PROLOGO*

Quizás una de las más grandes deudas que los psicólogos sociales tenemos con nuestra profesión, con la Psicología Social como una manera particular de dialogar con el mundo, sea escribir sobre lo que hacemos. Daría la sensación de que, incluso siguiendo los pasos del maestro Enrique Pichon-Rivière, encontramos una gran dificultad para volver sobre nuestras experiencias, poner en perspectiva la acción y compartirla. Y ésta es una problemática que Ronaldo Wright, tal vez sin saberlo, pone en la superficie con estas Psicosociales Breves.

Este libro es la recopilación de un trabajo realizado a través de varios años. Es la culminación de una ardua y delicada tarea en la que se ha puesto mucha dedicación, esfuerzo y, por sobre todo, un gran amor que, en cada página, pone de manifiesto el compromiso que siente un profesional de la Psicología Social. Encontraremos, entre estos relatos de experiencia, una voz que muestra lo que está en escena para re-significar la realidad y pensar sus posibilidades.

El autor de Psicosociales Breves nos acerca, a mi entender, a las dos grandes virtudes de la Psicología Social, esta disciplina tan especial y tan querida por todos los que la hemos hecho una forma de vida. Dos energías vitales que, como pilares que la sostienen y la recrean en cada hacer, en cada día, forman parte de su universo. Uno de ellos, los conceptos. La base teórica desde la cual Enrique Pichon-Rivière pensó el juego entre enseñar y aprender; ese “enseñaje” tan particular que nos acerca, a través de un nutrido vínculo con las contradicciones, al “pensar, sentir y hacer” en esta tarea de constituirnos en un rol profesional.

Y con una enorme ventaja: Ronaldo Wright trabaja lo teórico en textos breves. Tal vez allí resida uno de sus grandes aciertos. Sin abandonar la rigurosidad teórica, nos vinculamos con ideas complejas, pero de forma sencilla. Así, en la primera parte de este libro, nos encontramos con las voces de Sigmund Freud, Michel Foucault, Arthur Rimbaud, Paulo Freire, Melanie Klein y Friedrich Nietzsche (entre otros), como si fueran invitados de lujo sentados a la mesa, preguntándose en esta ocasión: ¿qué es un psicólogo social? ¿Cuál es su rol y cuáles sus preocupaciones? ¿Dónde está la ambivalencia? ¿Por qué le tenemos miedo al cambio? ¿Cuál es la riqueza de trabajar en grupo? ¿Con qué desafíos se encuentra un coordinador grupal?

Las preguntas, entonces, son la piedra angular de la problematización, pero sólo si nos comprometemos a ensayar una respuesta posible desde el encuentro con el otro. La otra gran riqueza de esta profesión nos conecta con el desarrollo y la aplicación de los conceptos en el campo social. Abrirse a la experiencia, buscar el encuentro, trabajar desde las situaciones concretas. Y este es uno de los desafíos más importantes en nuestra profesión: cómo hacer dialogar a la teoría con la práctica y viceversa. Por eso, en este libro, teoría y práctica son dos caras de la misma moneda. Una praxis configurándose en interacción permanente. Una teoría que va “más allá” de lo racional, que se manifiesta con el corazón entre las manos.

En estos artículos, a los que asistimos como “por entregas”, la experiencia práctica se constituye como un diálogo indispensable. Parecería que el autor tiene muy en claro que el único escenario posible es la vida cotidiana. Ahí es donde las preguntas construyen respuestas. Y para ver, para entrar en ese mundo en movimiento, el autor se hace de las herramientas de la Psicología Social. Ya lo dijo Kurt Lewin, “no hay nada más práctico que una buena teoría”.

La experiencia no merece quedar en las sombras. Por eso, a partir de la mirada de Ronaldo Wright, conocemos El Bancadero. Este proyecto, a cargo de Alfredo Moffatt, se propuso (y sigue en vigencia) re-pensar un “Centro de Salud Mental” como una institución alternativa, autogestiva y no formal donde las personas que se acerquen a ella encuentren, desde el arte y los grupos operativos, el espacio para transformarse y así transformar la realidad.

Otro ejemplo es el trabajo realizado en la Unidad Penitenciaria Nº 42 de Florencio Varela (Buenos Aires), donde tiene lugar el taller Trabajamos Creando y Creyendo, a cargo de la coordinadora Claudia Calvi y su equipo. Ahí, los internos construyen un espacio de interacción desde lo lúdico; ponen en movimiento el cuerpo, charlan y crean títeres que luego serán utilizados para representaciones teatrales. Lo bello es que cada títere se configura como una posibilidad para ejercitar la voz amordazada de los internos o, como sugiere el autor, para favorecer la metáfora “y así, pues, crece el pensamiento simbólico”.

En este punto, me gustaría referirme al trabajo de intervención en crisis que mis compañeras y yo realizamos a partir de la Tragedia de Cromagnon. Los días y las noches que vivimos, tan poderosas y desgarradoras, estuvieron por muchos años ocultas entre mis recuerdos. Los textos que fueron surgiendo recién ahora están siendo encauzados. Y si a alguien debo el haber abierto esa experiencia es a Ronaldo Wright, ya que su invitación me acercó un poco más a mí misma.

Como decía Enrique Pichón-Rivière, “en los escondrijos de lo siniestro se esconde, viva, la belleza”[1]. Y para él también hay, en este libro, palabras dedicadas con la admiración y el cariño de un discípulo a la distancia, pero que está cerca para volver constantemente a las enseñanzas de ese personaje llamativo que se permitió construir desde la paradoja, las contradicciones y el conflicto. Al Maestro, una de las figuras más polémicas y vanguardistas en materia social que tuvo nuestro país, encontrará el lector un homenaje imprescindible, cargado de emoción, anécdotas y recuerdos.

Teoría, Praxis y Compromiso. Esas son las palabras que cruzan las mágicas redes que se entretejen en las intersecciones psicosociales en las que estamos inmersos. Ahí está el tema: sin las palabras, sin ese registro de la experiencia, se imposibilita el diálogo con la acción por parte de terceros, de otros, de nuevos y nuevas estudiantes de esta profesión. Tiene sentido, entonces, aquella máxima de Sócrates según la cual una vida no examinada no es digna de ser vivida.

En cada uno de estos “relatos del hacer” hay algo de esa magia que surge cuando el amor, la experiencia y el conocimiento se unen y se complementan. Y sólo así se pueden desplegar los talentos, las actitudes y aptitudes para que surja la maravilla de estar y hacer en el mundo. Por todo esto, es un orgullo para mí estar a cargo de la presentación de este libro.

Gracias, Ronaldo Wright, por este trabajo artesanal sobre la base teórica, por la búsqueda cuidadosa de los hacedores que se van entretejiendo en sus intervenciones, rastreando, rescatando lo maravilloso en los terrenos más ríspidos y contaminados de nuestra sociedad. Por contribuir a que se conozcan las acciones de muchos compañeros que, aun en los medios más crueles y hostiles, han podido construir un lugar de encuentro y aprendizaje. Por tu tarea, que nos conecta con la potencia y la belleza de esta profesión.

*Por Stella Maris Distasi
Operadora en Psicología Social

[1] En Vicente Zito Lema, Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière sobre el arte y la locura. Buenos Aires: Ediciones Cinco, 1996.

miércoles, 11 de octubre de 2017

155 - Introducción al Libro "Psicosociales Breves - Apuntes de Psicología Social"

(Introducción al libro de mi autoría titulado “Psicosociales Breves – Apuntes de Psicología Social”, de Ediciones Nuevos Tiempos)       

INTRODUCCION

Este libro incluye notas y artículos de mi autoría que han sido publicados en distintos medios gráficos y virtuales a lo largo de los últimos años. Así, al inicio de cada texto están indicados los datos puntuales de esas ediciones, junto a sus respectivas fechas de publicación. 

Son cinco los capítulos que integran la obra: una primera parte con apuntes de psicología social; luego le siguen textos sobre coordinación grupal; después aparece información sobre el trabajo de los operadores psicosociales en acción; se continúa con algo de la vida y obra del Dr. Pichon-Rivière para finalizar con datos de nuestras incumbencias profesionales.

Ha sido objetivo de las notas la brevedad, pues el propósito es que el lector obtenga una primera aproximación a nuestra Psicología Social Argentina que ya lleva más de sesenta años de vigencia. Espero que sean de utilidad tanto para los estudiantes de esta comprometida disciplina como para todos aquellos que desplieguen su quehacer en el campo del trabajo social. 

Ronaldo Wright
Bs. As. 1/8/2017

jueves, 8 de diciembre de 2016

154 - Psicología Social: Neuquén se Suma con Otro Proyecto de Ley

(Publicado en la página web de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina - A.P.S.R.A. con fecha 8/12/2016)

PSICOLOGIA SOCIAL: NEUQUEN SE SUMA CON OTRO PROYECTO DE LEY 

A fines del mes de agosto de 2015 tomó estado parlamentario un proyecto de ley que se propone regular el ejercicio profesional del Operador en Psicología Social o título equivalente, como actividad independiente en la provincia de Neuquén. Para ejercer esta labor se requiere el título habilitante y poseer la matrícula correspondiente, cuya inscripción estará a cargo del Colegio Profesional que la misma norma contempla en sus artículos 13º y 14º del Título V.

Así, el psicólogo social tendrá incumbencia para el análisis y estudio de: las variables intervinientes en las relaciones grupales y los modos de participar en ellas; el rol del sujeto social en las instituciones; la dimensión subjetiva de los vínculos sociales y el papel que juegan los factores psicológicos en los procesos colectivos; los componentes convergentes en los problemas contemporáneos que atentan contra la calidad de vida de distintos sectores y grupos comunitarios.

La norma hace expresa referencia a la capacidad para coordinar grupos e intervenir  con el auxilio de técnicas específicas en las interacciones entre los sujetos y los grupos, a los fines de la mediación de los conflictos. También para analizar y operar en los vínculos institucionales, tendiendo a la transformación de las situaciones de crisis en procesos de aprendizaje; facilitando los acuerdos comunes, la participación interna y buscando el mejor logro de los objetivos.

Entre los fundamentos del proyecto se destaca que la nuestra es una disciplina que, en sus cincuenta y cinco años de trayectoria, no ha dejado de crecer y desarrollarse. Por ende, requiere de un encuadramiento por parte del Estado provincial. Toda vez que los conjuntos humanos generan conflictos, el operador psicosocial es el profesional capaz de enfrentarlos, escuchando al grupo y encauzándolo con un objetivo común frente al cual sus miembros se sientan motivados.

También se aclara que la tarea del psicólogo social tiene que ver con la promoción de la salud, potenciando la acción y la producción creativa de los individuos reunidos en diferentes grupos sociales, equipos e instituciones. Nuestras áreas de inserción son muy diversas, destacándose en las fundamentaciones del proyecto de ley las de salud, desarrollo social, deportes, justicia, seguridad, etc. Se promueve el protagonismo de los sujetos en la resolución de los obstáculos.

Para la elaboración de esta propuesta legislativa se han tenido en cuenta las distintas leyes y proyectos que reglamentan la profesión en otras provincias argentinas. Puede  citarse la ley 6353 del Operador en Psicología Social del Chaco, la ley 8077 del Técnico Superior en Operación Psicosocial de Mendoza y la ley 6141 del Operador en Psicología Social de Corrientes; además de los proyectos oportunamente iniciados en Entre Ríos y en la provincia de Buenos Aires.

Esperamos que otros distritos se sigan sumando y que nuestra querida profesión tenga su ley —y su reglamentación— a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. En lo personal, como asesor legal de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina y junto a su actual presidente Carlos Margiotta, respondemos consultas de muchos colegas entusiasmados por impulsar proyectos de ley similares en sus lugares de origen. ¡Pues, seguimos brindando nuestro apoyo!

RONALDO WRIGHT      
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miércoles, 31 de agosto de 2016

151 - Proyecto de Ley del Operador en Psicología Social de Entre Ríos

(Publicado en la página web de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina - A.P.S.R.A. con fecha 30/8/2016)

PROYECTO DE LEY DEL OPERADOR EN PSICOLOGIA SOCIAL DE ENTRE RIOS

Entre Ríos cuenta con un proyecto de ley para el ejercicio de la profesión de operador en psicología social, operador psicosocial o título equivalente de igual grado que sea  reconocido por el Consejo General de Educación, Deporte y Prevención de Adicciones provincial. Se dispone que puedan matricularse y ejercer no sólo quienes posean los títulos antes mencionados, sino quienes tengan títulos de igual grado otorgados por los ministerios de educación u organismos competentes en otras provincias, o a nivel nacional, u otorgados por entidades extranjeras debidamente revalidados en el país.

El gobierno de la matrícula será ejercido por el Ministerio de Salud de la provincia; estando los psicólogos sociales facultados para coordinar grupos operativos en los  ámbitos institucionales y comunitarios, para integrar equipos interdisciplinarios, para detectar situaciones de conflicto que impidan el normal desarrollo grupal, etc. En los fundamentos de esta norma se alude al ECRO —esquema conceptual, referencial y operativo— como un puntual cuerpo teórico-epistemológico y técnico-metodológico específico con el que hacemos todos y cada uno de nuestros abordajes profesionales.

Obviamente, se entiende a la psicología social como una disciplina con objeto propio en el campo problemático de la Salud Mental, lo que implica que en el ejercicio de su rol tiene una estrategia, una táctica, una técnica y una logística de intervención que le son inherentes. No se trata de un mero campo de aplicación de la psicología o la psicoterapia, sino de una ciencia que interviene en los conflictos vinculares, que nos habilita a operar con el objetivo concreto de la prevención y promoción de la salud, fortaleciendo las posibilidades de acción conjunta de los sujetos en sus distintos ámbitos.

El título tercero del proyecto de ley se refiere a los derechos, a las obligaciones y a las  prohibiciones de los matriculados. No está de más resaltar que no se puede, dentro de nuestras incumbencias, diagnosticar ni realizar tratamientos de cualquier tipo de patología psíquica o mental. Tampoco prescribir, administrar o sugerir medicamentos o cualquier otro método físico o químico destinado a tratar las dolencias recién mencionadas; ni anunciar, hacer anunciar o avalar nuestra actividad profesional a través de datos inexactos o falsos que contravengan la ética y esta normativa.

Para finalizar estos breves conceptos, deseamos que Entre Ríos logre pronto la sanción de esta legislación atinente a los operadores psicosociales, del mismo modo que ya ha sucedido con las leyes que rigen en las provincias de Chaco (Nº 6353), de Mendoza (Nº 8077) y de Corrientes (Nº 6141). En cuanto a la Psicología Social Argentina, seguiremos celebrando todas y cada una de las conquistas obtenidas con el esfuerzo de nuestros compañeros y compañeras de ruta. Y festejando que la demanda de profesionales dedicados a esta comprometida actividad se vea clara y fuertemente incrementada.

RONALDO WRIGHT                                  
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lunes, 15 de agosto de 2016

150 - La Psicología Social en Corrientes

(Publicado en la página web de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina - A.P.S.R.A. con fecha 15/8/2016)

LA PSICOLOGIA SOCIAL EN CORRIENTES

A raíz de una consulta que me formularan sobre el estado de la psicología social en la provincia de Corrientes, aprovecho para señalar algunos datos que pueden resultar de interés. Rige en dicho territorio la Ley Nº 6141 del Operador en Psicología Social del 12 de septiembre de 2012, siendo la autoridad de aplicación de esa norma el Ministerio de Salud Pública. El ejercicio de la profesión se autoriza a quienes posean:

a) título de nivel superior otorgado por Institutos Superiores cuyos planes educativos  sean reconocidos por el Ministerio de Educación provincial;

b) título equivalente otorgado por los ministerios de Educación u organismos que hagan sus veces en otras provincias argentinas; y

c) título otorgado por entidades extranjeras debidamente revalidado en el país.

Para ejercer la actividad es requisito previo estar inscripto en la matrícula que debe otorgar el colegio de operadores en psicología social correntino, contando para ello con el respectivo carnet habilitante. Esta profesión autoriza las intervenciones que tengan el objetivo específico de preservar y promover la salud y el bienestar en los grupos, en las organizaciones o en la comunidad en general.

El psicólogo social puede diseñar e implementar metodologías y técnicas grupales, como así también elaborar proyectos de desarrollo psicosocial y asesorar a equipos e instituciones en dicha área. Asimismo, coordinar grupos y talleres en organizaciones públicas y privadas, y participar en equipos interdisciplinarios para la planificación y operación en situaciones de cambio colectivo.

Entre las obligaciones de los operadores psicosociales pueden citarse las siguientes: proteger a los grupos donde realicen sus intervenciones; prestar la colaboración que les sea requerida por las autoridades sanitarias en caso de emergencias; guardar el más riguroso secreto profesional en el cumplimiento de sus tareas específicas; y fijar domicilio dentro del territorio de la provincia.

La ley se fundamenta en que esta disciplina concibe al ser humano como sujeto social —productor y producido— condicionado por el contexto de las tramas vinculares en las que se desenvuelve. En esas múltiples relaciones  y formas organizativas se desarrolla la vida de las personas, dependiendo su capacidad de aprendizaje de lograr mantener una vinculación armónica, dinámica y fluida con su realidad cotidiana.
 
Los sujetos en conflicto o en crisis precisan reconstruir sus esquemas referenciales (sus modelos de hacer, pensar y sentir en el mundo) y producir nuevos tejidos sociales que los alberguen, para así posibilitar reencontrar un proyecto de vida. Los operadores en psicología social son los profesionales aptos para comprender, intervenir y abordar esas situaciones conflictivas, sea en lo grupal, lo institucional o lo comunitario.

Existe, pues, la necesidad de un rol profesional que esté suficientemente preparado para trabajar en la articulación productiva de la heterogeneidad existente en todo  agrupamiento, habilitando vías de procesamiento y resolución a las desavenencias que son inherentes a la vida grupal e institucional. Es precisamente allí donde se requiere la intervención especializada del operador en psicología social.

Resulta por ello necesario regular las incumbencias de los operadores psicosociales; y jerarquizar así una carrera reconocida oficialmente por el Ministerio de Educación y Cultura correntino por decreto provincial Nº 1997/03. Máxime que el título de operador en psicología social habilita —por decreto provincial Nº 248—para dictar materias tales como Sociología, Psicologías General, Social, Educacional, entre otras.

Estos son algunos lineamientos generales acerca de la norma dictada por el Senado y la Cámara de Diputados de la provincia de Corrientes. Para más información, cabe ir al texto completo de tal normativa e, incluso, se la puede comparar con otra legislación similar en la materia: tal el caso de la Ley Nº 6353 del Operador en Psicología Social del Chaco y la Ley Nº 8077 del Técnico Superior en Operación Psicosocial de Mendoza, reglamentada el 10 de junio de 2010 por el decreto Nº 1191.

RONALDO WRIGHT                    
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sábado, 25 de junio de 2016

148 - Introducción al Libro "Psicólogos Sociales Trabajando"

(Primer Concurso Nacional sobre Experiencias en Intervenciones Psicosociales organizado por A.P.S.R.A. - Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina)

INTRODUCCION AL LIBRO “PSICOLOGOS SOCIALES TRABAJANDO”

Este libro* es el resultado del llamado al 1º Concurso Nacional de Experiencias en Intervenciones Psicosociales efectuado por A.P.S.R.A. - Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina. La convocatoria,  dirigida a psicólogos sociales y estudiantes de la carrera, se basó en la necesidad de fomentar el desarrollo, promover la producción y difundir nuestras prácticas profesionales concretas.

Tuvimos la enorme satisfacción de integrar el jurado junto a Joaquín Pichon-Rivière, Elena Rubins y Alejandro Van Oostveldt. El plazo para la presentación de los trabajos se extendió durante ocho meses, culminando con la entrega de premios el 25 de junio de 2016 – “Día del Psicólogo Social” en la sede de la institución organizadora. Integran este libro doce experiencias seleccionadas y ganadoras del certamen.

En sus páginas encontrarán la labor realizada con títeres en la Unidad Penitenciaria Nº 42 de la localidad bonaerense de Florencio Varela: taller denominado “Trabajamos Creando y Creyendo”. Allí los reclusos participan de actividades que no son sólo de índole puramente plástica, ya que las representaciones teatrales ocupan un lugar muy importante y, aún más, el aprendizaje y la comunicación social.

También los Payasólogos Sociales describen su tarea de campo que llevan a cabo en diferentes zonas carenciadas, en comedores y merenderos comunitarios, hogares y  centros de Día, escuelas con niños de la calle, instituciones de capacidades especiales, geriátricos, entre otros. Con la consigna “Por una Payasonrisa”  operan como verdaderos agentes de cambio y de prevención primaria de salud.

Cine & Debate es otra experiencia realizada en un centro cultural de la C.A.B.A., donde se despliegan actividades como proyección de películas, análisis de las mismas, su música, sus frases significativas a través de una caja de herramientas psicosociales que se fueron desplegando con el correr de los ciclos de labor. Se incluye en ella la participación de invitados especiales, como directores, actores, músicos, poetas, etc.

En Resistencia (Chaco) podemos ver una Intervención a través de un medio de comunicación: la radio. Un programa que visibiliza a una franja etaria entre 45 y 60 años que no encontraba su espacio en los medios masivos de su entorno. La propuesta, enmarcada en la inclusión, abarca temas tales como la salud física, mental, emocional y espiritual de esa población con el propósito de generar su implicación y protagonismo.

Otro trabajo tiene por eje temático la intervención en la educación y animación socio comunitaria con adultas mayores. Lo conduce un colectivo interdisciplinario dedicado a esa actividad sociocultural, como proyecto surgido en el seno de la  Agrupación NMT-Nuevamente (Recursos Lúdicos), cuya finalidad es potenciar la calidad de vida del grupo mediante el compromiso activo y solidario de sus integrantes.

La experiencia llamada Psicología Social y Estimulación Temprana tiene por objetivo  favorecer el trabajo integral —desde una perspectiva vincular— de los pacientes bebes y niños de hasta seis años de vida. Apunta al restablecimiento del bebe-niño y de su familia; y forma parte del Centro de Estimulación y Rehabilitación Infantil Municipal, que funciona en el Hospital San José de Capilla del Señor.

El proyecto Bermejo está enmarcado en el ámbito laboral dentro de una empresa internacional que funciona en la C.A.B.A. Apunta a modificar dinámicas interpersonales instaladas en la cultura organizacional que no estaban siendo efectivas, tanto a nivel relacional como laboral. Su fin fue habilitar un espacio de diálogo en el que se pudieran abordar los conflictos, y mejorar el clima de trabajo y el progreso de la tarea.

En la escuela Nº 43 de Cipolletti (Río Negro) se desarrolló el proyecto “Reciclando Vida”, pensado para alumnos del nivel inicial. Ellos llegaban a clases atravesados por situaciones personales que dificultaban los vínculos y el aprendizaje. A través del taller de reciclado, los distintos abordajes y una construcción colectiva permitieron que estas situaciones conflictivas, las agresiones físicas y verbales fueran cediendo y dando lugar a actividades escolares en un marco de colaboración compartido.

Ante las graves consecuencias que produce la violencia de género, varios psicólogos sociales proponen Dispositivos de Asistencia a varones con conductas agresivas. A partir de un trabajo grupal en equipos interdisciplinarios y con el transcurso de las reuniones, en los miembros se producen algunos cambios: la toma de conciencia de sus impulsos y un corrimiento de los mismos. Surgen nuevas posibilidades tales como la adquisición de otros modelos vinculares que posibilitan reducir de manera importante los comportamientos abusivos.

Otras experiencias psicosociales fueron abordadas desde dos distintos ejes: uno realizado en la cooperativa Qualitas de provisión de apicultores, ubicada en Colonia Barragán (Partido de General Pueyrredón); y el otro  sobre la labor de trabajadores en el basural de Neuquén. Ambas actividades grupales tuvieron como resultado operativo tanto la intensificación de los vínculos, como así también el fortalecimiento de la comunicación entre sus participantes.

Nos encontramos también con un eje temático referido a los operadores   psicosociales interviniendo en los ámbitos laborales o empresariales, con los respectivos aportes —desde nuestra disciplina y nuestra ciencia— a la capacitación de los individuos en las organizaciones. Se trata de un proceso de aprendizaje que habilita a aumentar los conocimientos y las habilidades de cada quien, para desplegar aptitudes y actitudes más operativas, y a los fines de aumentar así las posibilidades de un mayor reconocimiento y crecimiento personal.

Finalmente, hallamos una última experiencia de campo en un espacio de enseñanza pública y no formal, también pertinente y relevante para el despliegue de nuestro quehacer científico profesional. Esta tarea se llevó a cabo —en el marco del programa de extensión educativa bajo el nombre de “Aprender Trabajando”— en la Escuela de Educación Técnica Nº 33 del barrio porteño de Nueva Pompeya.                              
Como verán, son múltiples y muy diversas las experiencias en intervenciones psicosociales contenidas en este volumen. ¡Sólo nos resta decir que esperamos que disfruten su lectura!

*Ediciones Nuevos Tiempos – Mayo de 2016

STELLA M. DISTASI
RONALDO WRIGHT
Psicólogos Sociales

miércoles, 30 de marzo de 2016

146 - Paulo Freire y Enrique Pichon-Rivière

(Publicado en FMM Educación con fecha 30/3/2016 y en A.P.S.R.A. - Contenidos Teóricos con fecha 7/6/2016)

PAULO FREIRE Y ENRIQUE PICHON-RIVIERE

Puesto que no hay lecturas inocentes, empecemos por confesar de qué lecturas somos culpables. Louis Althusser.

Enrique Pichon-Rivière (1907-1977) en la República Argentina, y Paulo Freire (1921-1997) en la República Federativa del Brasil, estuvieron fuertemente consustanciados con la democratización del conocimiento como un factor favorecedor de los individuos y de los grupos. Como creadores, cada uno fue portavoz de su tiempo y de su lugar de actuación, con una extendida repercusión mundial. Si bien no llegaron a conocerse son muchos los puntos de confluencia entre ambos, de los que haremos una breve síntesis a continuación a modo de homenaje y reconocimiento a tanta labor social, teniendo en cuenta su condición de pensadores de nuestra América Latina.

Para ambos el aprendizaje era una cuestión política. Paulo Freire, experto en temas de educación, fue al encuentro de los excluidos de su país. Su idea era que el abordar el  problema del analfabetismo significaba embestir de lleno a la conciencia dominante. Enrique Pichon-Rivière, médico psiquiatra, hizo algo similar pero en el territorio de la marginalidad de los enfermos mentales. Consideraron que la persona no debía ser valorada de manera individual sino como sujeto social, productor y a la vez producido por su propio cosmos. Entendieron al ser humano como constituyéndose en una praxis de mutua determinación con el mundo.

Pichon-Rivière fundó aquí la escuela de psicología social, en la cual su didáctica estuvo destinada no sólo a comunicar conocimientos (tarea informativa) sino  básicamente a desarrollar aptitudes y a modificar actitudes (tarea formativa). Y Freire, por su parte, creyó que el saber no radicaba únicamente en acumular conocimientos, sino en un aprender mediante una conciencia crítica. Él combatió la llamada pedagogía bancaria que hace del educando un recipiente a ser llenado por el educador, para propiciar su concepción problematizadora que conlleva una visión crítica del universo. Muy similar, pues, a  lo que vemos como crítica de la vida cotidiana.

Consideraron que el ser humano cambiando su propia existencia cotidiana sufría los efectos de su propia transformación. Así, se opusieron a todo sistema educativo que representara una estructura autoritaria, jerárquica y rígida; teniendo siempre como meta el desarrollo y la protección del hombre, de su humanitas. La lectura del mundo que hicieron nunca fue inocente, pues los dos bien sabían de la necesidad de modificar las relaciones de poder imperantes, como también que tanto el aprendizaje como la educación debían convertirse de modo inexorable en un proceso político. Y por ello ambos fueron perseguidos por los gobiernos militares de turno.

La propuesta pichoniana propició una educación abierta a todo aquel que estuviera  interesado, sin restricción ninguna. Como decía el maestro, la única condición para estudiar psicología social era ¡estar vivo! Esa idea no sólo amplió el espectro de los posibles convocados, sino que delineó con nitidez el campo del saber que Pichon-Rivière deseaba indagar, aplicar y transmitir. Él quiso formar agentes del cambio social planificado capaces de trocar dialécticamente lo real en la medida de lo posible. Así, poder  actuar teniendo una clara concepción del mundo y con técnicas concretas que sirvan para una mejor adaptación activa a la realidad.

La pedagogía crítica de Freire creyó que el conocimiento se debía construir desde las distintas circunstancias que estuviesen afectando al maestro y al aprendiz; a ambos como sujetos políticos en acción. Su propuesta de alfabetización de adultos, liberadora  y conscientizadora, permitió al educando convertirse en alguien capaz y responsable a los fines de ir desarrollando una mirada crítica, para erigirse en un agente de cambio y de producción cultural. La educación freireana fue concebida como un instrumento de la libertad; un transformar y transformarse entendidos como concreta herramienta de modificación de la vida cotidiana, del individuo y de los grupos.  

Para concluir podemos preguntarnos: ¿de qué lecturas del mundo son culpables estos dos intelectuales latinoamericanos? Tal vez de percatarse que el sujeto no es en modo alguno individuo, sino el resultado de un complejo proceso histórico, social y cultural. La interpretación del mundo que ambos hicieron estuvo plasmada por una perspectiva política e ideológica muy definida: ellos no se limitaron a analizar la realidad, pues de lo que se trataba era de modificarla. Quizás Paulo Freire y Enrique Pichon-Rivière siempre supieron que las personas se humanizaron en el instante en que comenzaron a escribir su universo, es decir, a reinventarlo.

RONALDO WRIGHT    
www.ronaldowright.com          

sábado, 13 de febrero de 2016

144 - El Psicodrama Está de Luto

(Publicado en el blog Maravillas y Atrocidades para Pensar con fecha 14/2/2016; en FMM Educación con fecha 16/2/2016 y en A.P.S.R.A. - Contenidos Teóricos con fecha 23/2/2016)

EL PSICODRAMA ESTA DE LUTO

                            Si los desesperados somos muchos es más fácil.

¡Se nos fue Tato! El pasado 4 de octubre de 2015 falleció Eduardo Pavlovsky, médico, psicoanalista, psicodramatista, actor, director, dramaturgo e ícono de nuestro teatro nacional. Fue un luchador en los ámbitos donde desplegó su actividad y en su vida toda. Habitó el coraje de ser, hacer y pensar. Ese fue su modo de existir, pero por sobre todo su política, su ética y su estética. Apasionadamente sostuvo que lo terrible era que dejáramos de sorprendernos; pues ahí, en ese punto trágico, morían el amor y la creación. Y estos principios habrán de ser continuados por las próximas generaciones, quienes recogerán las banderas que él generosamente nos legó.  
                                                                    
Tanto en el teatro como en la coordinación de grupos, Tato creyó en la Multiplicación Dramática como un dispositivo artístico y clínico sanador. Multiplicar proviene de plico: pliegue, desplegar e implicarse, comprometerse. Así, enseñó que una escena original daba paso a una serie de multiplicaciones que luego irían creciendo de ellas mismas, con un verdadero desarrollo rizomático (multiplicación de multiplicación de multiplicaciones), logrando des-sujetizar a los participantes de tal experiencia. Para él desbloquear era más importante que analizar; y su propuesta consistía en poder jugar con nuestros bloqueos antes que interpretar sus motivaciones.

Pavlovsky decía que no se puede jugar a medias. Si jugamos hay que hacerlo a fondo, con pasión. Es necesario salir del mundo de lo concreto para incursionar en el terreno de la locura, de la cual hay que aprender a entrar y a salir. Sin meternos en la locura no hay creatividad. Y sin creatividad uno se burocratiza, se torna hombre concreto, repite palabras de otro. En términos psicosociales, se trataría de una adaptación pasiva a la realidad o de aceptar acríticamente normas y valores impuestos. Propuso vivir una existencia llena de intensidades y de nuevos territorios afectivos; algo así como el simple hecho de la propia vivencia como posibilidad y potencia.

Su psicodrama y el modo de abordar lo grupal seguirán siendo un aporte para todos, invitando a hacer un escenario de los espacios, un lugar donde todo lo que acontezca  dependa exclusivamente de cuanto consigamos inventar. Y que después podamos registrar esas emociones que nos dejan fuertes marcas en nuestras subjetividades. Tato Pavlovsky nos llevó a comprender el concepto de “entre” en los vínculos, como un  constante fluir que permite conectar las multiplicidades. Es un flujo consistente, denso,  pasional, que describe un mundo, su mundo. Siempre vital y en movimiento continuo para que así vayan renaciendo nuestras intimidades afectadas.

Cuando coordinaba grupos no sólo transmitía un saber intelectual del conocimiento acumulado, sino un saber que está en el cuerpo. Escuchar el cuerpo y sus resonancias  fue y es un gran aprendizaje pavlovskiano. Tato siempre entendió que aquello que finalmente cura es el grupo. Según el diccionario de la Real Academia Española, curar es también cuidar. La palabra cura no alcanza para abarcar en su totalidad la riqueza y complejidad que el trabajo psicodramático produce en los integrantes de un colectivo de individuos. Pues, de eso se trata el curäre —el cuidar— de generar las condiciones óptimas para el despliegue de lo lúdico y de la diversión.

Lúdico viene del latín ludicrum, que además de juego es diversión. Divertir es recrear, es invención; surge de vertere que es alejarse. Pavlovsky proponía alejarse de la escena conflictiva inicial individual, dando un giro, una apertura creativa para ser elaborada  luego por el grupo. Es la tarea del psicodramatista poder captar de qué manera las di-versiones afectan al grupo y, en particular, al protagonista quien, en un gesto de enorme apertura y confianza, expone su intimidad a los atravesamientos de los demás participantes. Esta tarea fomenta el desarrollo psicosocial de cada cual, permitiendo conformar la personalidad a través de un placentero compartir.

Eduardo Pavlovsky hizo de la palabra y del cuerpo una herramienta. Nunca cesó de llamar a la resistencia contra la dominación, de incitar a la profunda reflexión acerca de la condición humana en sus miserias y sus grandezas. Por eso fue perseguido y tuvo que escapar precipitadamente del país, sufriendo en su propia piel el exilio de los años negros de la dictadura militar argentina. Que sirvan estos breves conceptos de cálido homenaje a quien paseó su saber por La Habana, Madrid, Copenhague, Gotemburgo, Londres, entre tantas otras ciudades del mundo que pudieron disfrutar de su inmensa producción artística. ¡Un abrazo para vos, Tato deleuziano y rizomático!

RONALDO WRIGHT    
www.ronaldowright.com                                                                                                

jueves, 7 de enero de 2016

143 - Entrevista para la Universidad Isabel I de Castilla (España)

(Publicado en la página web de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina - A.P.S.R.A. con fecha 15/1/2016)

ENTREVISTA PARA LA UNIVERSIDAD ISABEL I DE CASTILLA

A continuación transcribo la entrevista que me efectuara María Inmaculada Elvira  en enero de 2016 desde la Universidad Isabel I de Castilla, fundada en el año 2008 y adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior. Sus instalaciones se encuentran en el edificio del antiguo Seminario Mayor, en la zona alta de la ciudad española de Burgos y alberga los servicios centrales del rectorado, el aula magna, la administración, la secretaría general, la biblioteca virtual, las zonas de trabajo del profesorado y el aulario, así como los servicios informáticos.

M.I.E. Se podría presentar por favor, ¿dónde trabajó o qué estudió?

R.W. Mi nombre es Ronaldo Wright y soy psicólogo social, abogado, docente y escritor. Vivo en Buenos Aires y, en primer lugar, quiero agradecer este contacto que me posibilita difundir algo de la Psicología Social Argentina, creada por el Dr. Enrique Pichon-Rivière (1907-1977) hace unos sesenta (60) años.

Soy egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde también fui docente de la materia del Ciclo Básico Común denominada Instituciones de Derecho Privado. Además, soy egresado de la Escuela de Psicología Social Nuestro Tiempo. Más información personal puede obtenerse ingresando a la ventana “Biografía” que surge de mi sitio web www.ronaldowright.com 

M.I.E ¿Qué es la psicología social?

R.W. Nuestra disciplina se enmarca dentro de la corriente sociopsicológica que posee una idea central: el vínculo. Precisamente, dicha noción es el puente que habilita el tránsito desde la psicología individual a la psicología social, ya que se convierte en el dispositivo de análisis de las relaciones entre la estructura de la personalidad y la estructura social. La vieja oposición entre individuo y sociedad se resuelve de forma tal que sólo existe el hombre en situación.

Se piensa al ser humano de esta era hiperglobalizada como un sujeto en crisis y, en consecuencia, que precisa reconstruir su esquema referencial (vgr. sus modelos de pensar, de sentir y de hacer en el mundo) para producir nuevos tejidos sociales que lo amparen y lo sostengan. Y de tal modo le faciliten reencontrar un proyecto existencial y una razón para vivir.                                                                                                                  
Para enfrentar estas problemáticas de la modernidad tardía se necesitan profesionales formados en un marco metodológico, teórico y técnico que trabajen en las redes y las  tramas vinculares. Esos especialistas son los psicólogos sociales y el campo científico  que los sustenta es la psicología social.

M.I.E. ¿Cuáles son las áreas de actuación de un psicólogo social?

R.W. El entrenamiento que adquieren los operadores psicosociales en nuestro país los habilita para actuar en cualquier instancia donde se produzcan procesos de interacción humana: el ámbito grupal, el institucional y el comunitario. La psicología social que se postula, en función de su abordaje del individuo en sus condiciones concretas de existencia, es definida como crítica de la vida cotidiana. De allí que se procure combatir toda aceptación acrítica de normas y valores dados e impuestos en pos de tender hacia lo que se denomina una adaptación activa a la realidad.

La psicología social argentina como disciplina que indaga la interacción en sus dos modalidades —intersubjetiva o mundo externo e intrasubjetiva o mundo interno— es operativa, significativa y direccional. La labor del investigador social consiste en pesquisar las dificultades que cada persona tiene en un grupo determinado, que puede ser su familia, la escuela donde estudia, la empresa donde trabaja, la institución o la comunidad a la que pertenece, entre otras.

El campo de acción del operador psicosocial es básicamente el de los miedos. Su labor es esclarecer el origen y el carácter irracional de los mismos, los que en última instancia pueden ser reducidos a dos: el miedo a la pérdida y el miedo al ataque. El primero se manifiesta en las circunstancias de cambio, al abandonar el sujeto lo conocido. Algo así como la ansiedad ante la pérdida de un status determinado. El miedo al ataque se manifiesta como temor ante lo desconocido, la ansiedad ante una nueva situación a estructurar.

M.I.E. ¿Por qué se animó a estudiar psicología social?

R.W. Creo que lo que más entusiasma a todo aquel que accede a esta ciencia es la posibilidad de convertirse en un verdadero agente del cambio social planificado, instrumentado para modificar la realidad positivamente mediante el empleo de la dialéctica o del arte de razonar. Para ello es importante lograr como base tanto una aptitud como una actitud psicosocial, entendiendo al hombre como configurándose en una actividad transformadora de sí mismo y del contexto en que vive.

Suele decirse que el profesional de la psicología social es también un co-pensor, un colaborador o facilitador para la estructuración de dispositivos analizadores colectivos a través de los cuales un grupo procesa sus contradicciones, desoculta lo subyacente (denunciando y superando lo ilusorio) y programa las acciones concretas pertinentes para esa marcha —permanentemente inacabada— de redefinición de las necesidades.  Es, pues, un agente de cambio en tanto debe ser capaz de modificar dialécticamente el medio en la medida de sus posibilidades (causalidad adecuada), esencialmente en lo comunitario.

M.I.E. ¿Cuáles son los problemas más comunes de los consultantes?

R.W. Uno de los problemas más comunes es el conflicto. Así como no hay individuo sin conflictos, tampoco existen los grupos aconflictivos. Las desavenencias en el ámbito de lo humano están a la orden del día, sea en las formas de vincularse o en los modos de comunicarse. Como ya dije, los psicólogos sociales se desempeñan en los más diversos espacios: como coordinadores grupales, en tareas de mediación, en grupos de desocupados, en centros de jubilados y geriátricos, con niños y adolescentes, en los distintos deportes, en ludotecas infantiles, en las cárceles, en los hospitales, en el ámbito de lo familiar, de lo laboral y de lo organizacional. Donde la vida cotidiana transcurre hay un lugar para el rol del operador psicosocial.

Un párrafo aparte merece la tarea llevada a cabo en emergencias psicosociales o en  situaciones de crisis, pues allí el profesional brinda solidariamente tanto contención humanitaria como primeros auxilios ante catástrofes, desastres, atentados, accidentes graves y todo hecho natural o provocado que genere conmoción emocional o angustia pública. Algunas de las intervenciones que podemos citar son: el atentado a la sede de la AMIA; la explosión de la fábrica militar de Río Tercero; las graves inundaciones en el  Chaco, Santa Fe, La Plata, Luján y Córdoba; las tragedias aéreas de Austral, Lapa y Sol; la caída de un puente colgante en Chubut; la tragedia ferroviaria en la estación Once;  el incendio en la boite Cromañón; un rayo caído en un balneario de la costa atlántica; y así siguiendo.

M.I.E. ¿Con que técnicas o métodos se suele ayudar en este tipo de problemas?

R.W. La psicología social argentina se nutre de técnicas y de información provenientes de numerosas materias: la filosofía, la sociología, la epistemología, la fenomenología, la psicología, el psicodrama, el psicoanálisis, la gestalt, entre muchas otras. Pichon-Rivière siempre hizo referencia a una epistemología convergente, considerando a la psicología social como una interciencia que incluye los saberes de los más diversos campos.

Además, el operador psicosocial actúa teniendo en consideración una determinada cosmovisión de mundo; desde una particular concepción del ser humano, de la sanidad y de la enfermedad, sea en el campo de la Salud Mental o sea en el terreno del aprendizaje. Su metodología de trabajo consiste en emplear técnicas específicas que sirvan para adaptarse activamente a la realidad.  Como ya señalé, atiende esos requerimientos de la comunidad tanto en circunstancias habituales propias de la cotidianidad como en situaciones de crisis y emergencias sociales.

Es habitual utilizar la técnica del grupo operativo, es decir una agrupación con una tarea explícita pactada y claramente especificada que no actúa solamente sobre lo individual de cada miembro (verticalidad) ni tampoco con la exclusiva visión del grupo como un todo (horizontalidad), sino fundiendo y articulando ambas concepciones. De tal forma, se subraya la función de contención del grupo hacia sus integrantes y el sentimiento de seguridad que ello les brinda. El término operativo deriva de la idea de que ninguna indagación-acción es inofensiva, sino que inevitablemente modifica lo indagado. Un colectivo de personas es calificado como operativo cuando apunta hacia una dirección determinada, para comprenderla y dirigirla.

M.I.E. ¿Cuál es el papel del psicólogo social en los centros sociales?

R.W. Entiendo como relevante destacar la importancia que posee la transdisciplina en toda tarea que se lleve a cabo en los centros sociales. La problemática de lo humano es lo suficientemente compleja como para no poder ser abarcada por una sola disciplina científica. Desde esa óptica, creo conveniente el trabajo conjunto del psicólogo social con médicos, educadores, psicólogos clínicos, counselors o consultores psicológicos,  ayudantes psicoterapéuticos, terapistas ocupacionales, psicodramatistas, y cualquier otro saber especializado que sea útil y necesario.

Espero que un nuevo paradigma comience a dar nacimiento a lo transdisciplinario, promoviendo la activa participación de todos y en pos de una ética humanista cada vez más imprescindible. Obviamente, ello tendrá que ir de la mano de las políticas públicas que se vayan desplegando en este naciente siglo XXI, tan complejo en lo comunitario y en lo  social. El combate deberá ser contra el individualismo extremo y en procura de alcanzar formas más solidarias de participación y convivencia.

M.I.E. ¿Qué le apasiona más de su trabajo?

R.W. En mi caso puntual me apasiona la docencia. Aquí la propuesta educativa es muy  interesante, ya que una vez que el docente da su clase —y después de un muy breve descanso— los integrantes del grupo se reúnen sentados en círculo y enriquecen dicha exposición teórica. No hay un único saber, sino que todos aportan sus respectivos conocimientos. Nuestra didáctica de emergentes está destinada no sólo a comunicar entendimiento (tarea informativa) sino básicamente a desarrollar aptitudes y cambiar actitudes (tarea formativa).

Otra característica está relacionada con el sentido de la búsqueda de la mayor heterogeneidad posible en términos de edad, sexo, formación, etc. en la composición de los grupos que deben reelaborar la información recibida. Un conocido lema sostiene que a mayor homogeneidad en la tarea y mayor heterogeneidad de los miembros de un grupo, mayor resulta la productividad colectiva.

Por otra parte, en mi condición de abogado soy asesor legal de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina (A.P.S.R.A.) y atiendo en forma gratuita las diversas consultas de sus asociados. También integré la comisión directiva de dicha institución durante la presidencia de Joaquín Pichon-Rivière, hijo del fundador y creador de la psicología social argentina. Actualmente, quien la preside es Carlos Alberto Margiotta, operador psicosocial, counselor o consultor psicológico, poeta y escritor.

M.I.E. ¿Cree que su trabajo es útil para la sociedad? ¿Qué opina de la psicología social actual?

R.W.  Absolutamente, mi respuesta es afirmativa. Reitero que la tarea del operador psicosocial, como agente de cambio o corrector, tiene que ver con una indagación activa que implica ayudar a descifrar y transformar conductas estereotipadas que configuran enfermedad o, al menos, malestar. En tanto promotores de conciencia crítica, cito dos nociones sumamente claras: por un lado, trabajar en y con la vida cotidiana; y por otro, incluir sistemáticamente las estructuras de acción en toda reflexión operativa.

Esa es una labor sumamente útil para la sociedad actual. No es poca cosa el rol del psicólogo social en tanto promueve el protagonismo de las personas, obviamente, a partir de una nueva lectura de la realidad. Para ello creo esencialmente en el trabajo colectivo, en la potencia que despierta la tarea grupal, institucional y comunitaria. Decía Michel Foucault que el grupo no debe ser el vínculo orgánico que solamente una a sujetos jerarquizados, sino un constante creador de desindividualización. Máxime si se está atrapado por el individualismo, por el escepticismo y por ciertos retrocesos ideológicos en algunos sectores sociales de nuestra comunidad.

M.I.E. ¿Cree que en España este tipo de psicología está todo lo evolucionada que podría estarlo?

R.W.  No conozco la realidad española en tal sentido. Sé que el Dr. Hernán Kesselman fundó en Madrid la Escuela de Psicología Social Enrique Pichon-Rivière, allá por el año 1980. Muchos han sido sus aportes, los que he desarrollado brevemente en un texto denominado “Nuestra Psicología Social en Madrid”. Así, él desarrolló el método CDR indicando estas tres siglas una operatividad grupal caracterizada por la búsqueda de consonancias-coincidencias-convergencias (C) que junto a disonancias-discrepancias-diferencias (D) permitan arribar a resonancias-resultancias (R) colectivas.

Sabido es que la lógica dialéctica acepta la presencia conjunta, simultánea, de distintos pares de fuerzas contradictorias que intentan forzar lo real en sentidos opuestos. En la búsqueda de la verdad dichas polaridades y antinomias evolucionan hacia una síntesis superior que las contiene. Si esto no se logra, la contradicción se convierte en un dilema de difícil solución. Tal noción de operatividad ha sido llevada a España como algo fundamental cuando de lo grupal hablamos, siendo ella uno de los eslabones del ECRO (esquema conceptual referencial operativo) pichoniano.

M.I.E. ¿Sabe si hay algún objetivo o proyecto de mejora para este tipo de psicología? ¿O cree usted que haría falta alguno?

R.W. Siempre se puede mejorar lo hasta aquí logrado. El saber de la psicología social argentina no es un saber estanco, sino que está siempre abierto a nuevos aportes. Ya que recién hablamos de España, puede apuntarse que allí se intentó articular el esquema de Pichon-Rivière con el de Siegmund Heinrich Foulkes, quien reconoció la importancia de la teoría de campo en el desarrollo de la investigación activa de la llamada grupo dinamia, dando al desaprendizaje-reaprendizaje (unlearning) un papel primordial en su praxis, junto a la comunicación colectiva. Su originalidad radicó en la síntesis creativa entre el psicoanálisis, la psicología de la gestalt y la sociología como fundamento de su Grupoanálisis Operativo.

En mi caso particular, trato de difundir todo lo atinente a esta querida disciplina y ciencia ya sea a través de mis disertaciones, de mis charlas o de mis textos. Cuento con un espacio en la revista mensual “Psicología Social para Todos” —creada y dirigida por el Lic. Juan E. Díaz— que he denominado Psicosociales Breves, cuyos artículos en su mayoría están transcriptos en mi página web antes citada. Y espero seguir en el futuro por esta senda, toda vez que el saber psicosocial me ha causado desde hace más de dos décadas atrás.

M.I.E. ¿La crisis económica puede afectar en los problemas de los consultantes de la psicología social?

R.W. Obviamente sí. Toda crisis económica produce pérdidas y ellas ocasionan todo tipo de conflictos, sean individuales o colectivos. En el implacable interjuego del hombre y el mundo globalizado surgen nuevos problemas que avizoran un paisaje inestable e insospechado, cuyos efectos se está todavía muy lejos de predecir. Se rompen las tramas vinculares que sostienen la identidad de los sujetos y los proyectos de vida se constituyen en preocupantes e inestables incertidumbres.

En tales circunstancias extremas resulta esencial la tarea del psicólogo social. Al indagar las vicisitudes de los individuos frente a los cambios —en palabras de Pichon-Rivière— se plantea la problemática de la modernidad como drama subjetivo y no sólo como rasgo del contexto general; más aún en situaciones críticas en lo económico, en lo político, en lo cultural y en lo comunitario. La psicología social se postula, entonces, como la ciencia de las interacciones orientada hacia una transformación social.                     Muchas gracias por la entrevista y vaya un abrazo fraternal.

RONALDO WRIGHT      
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