(Incluido su video en mi Canal Oficial de Youtube en mayo de 2020)
LA OBSERVACION PSICOSOCIAL
Pichon-Rivière cuenta que siempre fue un ser esencialmente curioso. Su primer aprendizaje, como observador no participante, sobre el funcionamiento de los grupos humanos lo hizo en su adolescencia en Goya. Su madre solía reunirse a conversar, una vez por semana en la casa familiar, con las señoras del pueblo. Y el joven Enrique se había agenciado un agujero para verlas y escucharlas sin que lo descubrieran. Desde aquella primera enseñanza, que denominó del ojo de la cerradura, se dio cuenta de los vínculos, de las contradicciones y de todo lo que acontecía en esos grupos.
Muchos años después, el creador de la psicología social argentina va a disponer, en su método de enseñanza, que el equipo de coordinación sea integrado con uno o más observadores, por lo general no participantes, cuya función será el recoger todo el material expresado verbal y preverbalmente en el grupo operativo de aprendizaje, con el objetivo de realimentar al coordinador en un reajuste de las técnicas de conducción. Uno de los trabajos del observador consistirá en el registro de datos que habiliten el planteamiento de hipótesis acerca del desarrollo del proceso grupal.
Observar viene del latín observare y significa mirar con atención. Sus componentes léxicos son el prefijo ob (delante) y servare (tener, guardar, conservar). El diccionario de la lengua española habla de examinar atentamente; advertir, reparar; mirar con atención y recato, atisbar; guardar y cumplir exactamente lo que se manda y ordena. Como vemos, la palabra observación es polisémica, tiene una variedad de acepciones. Se trata tanto de la constatación de un hecho que conduce a la formulación de hipótesis como de observar las normas, los mandamientos o la ley.
Todas estas significaciones son aplicables a nuestra observación psicosocial. La cultura occidental ha privilegiado el sentido de la vista para observar y ello se ha extendido al dominio de la ciencia. Nótese que la evolución científica está ligada a la construcción de observatorios: el telescopio es un instrumento para examinar el mundo macro, el microscopio es un artefacto para detectar lo micro, el panóptico es una estructura que tiene como fin generar el control sobre la totalidad de una superficie. La ciencia en sí es una prótesis para observar todo con cierto rigor de validez y veracidad.
La observación ha ejercido un poder de fascinación sobre los seres humanos, creando una ilusión de evidencia. Así, los límites entre embeleso y embeleco son muy frágiles. Embeleso es arrebatar o cautivar los sentidos; es el estado en que sentimos un placer, una admiración o una alegría tal que no se puede pensar ni sentir nada más. Embeleco es embuste, engaño o mentira a una persona con artificios y falsas apariencias. No es lo mismo mirar que ver. El ver es natural, inmediato, indeterminado y sin intención. El mirar es cultural, mediato, determinado y completamente intencional.
En relación a nuestra psicología social digamos que, como todo campo del saber, diseñó su propia modalidad de observación. Así, los equipos de coordinación están formados por el coordinador y uno o más observadores no parlantes, cuya misión es tomar nota del acontecer grupal, en especial de las situaciones que su atención flotante detecte como significativas. Luego, en reuniones realizadas entre una sesión del grupo y otra, el equipo estudia y unifica las distintas visiones de lo sucedido y considera las devoluciones que se harán en la reunión siguiente.
Como todo en nuestra disciplina, se trata de un conocer-haciendo y hacer-conociendo. Un rasgo que hace a lo concreto del rol del observador es que, desde una ubicación liberada de las exigencias del intercambio verbal, el registro de datos se hace desde una óptica distinta a la de los demás miembros del grupo. Pues, co-pensando con el coordinador, potenciará la comprensión de los procesos grupales, procurando colegir lo que está más allá de lo manifiesto, de discernir lo que subyace en lo implícito. Esto conlleva un nivel de construcción de actitud y aptitud psicosocial.
El observador psicosocial sería una especie de especta-actor, es decir un espectador que contempla lo que sucede en el proceso grupal, a la vez que un actor silente que interviene como depósito y depositario de los movimientos de transferencia y de contratransferencia del grupo. Opera desde sus propias resonancias: qué piensa, qué siente y qué hace. La observación operativa nunca es neutra ni inocua, pues a pesar del silencio siempre se está implicado como agente de intervención. El observador, pues, incide en el campo que observa y sobre él incide lo observado.
Los observadores no parlantes suscitan a veces desconfianza e incomodidad en los integrantes. Algunas instituciones y escuelas pichonianas ni siquiera les permiten saludar a los otros miembros. Cuando, debido a esto, el grupo corre el riesgo de funcionar como un sistema cerrado, sin aperturas, Pichon-Rivière dice que puede utilizarse el rol del observador participante, el que en este dispositivo puede dirigirse verbalmente al grupo durante la reunión. Aunque es de destacar que circunstancias como la recién expuesta no suelen producirse con habitualidad.
Digamos, para finalizar, que observar es una cuestión dinámica y no inmóvil ni estática. El observable se encuentra en constante movimiento, por lo que el rol del observador deberá estar también en permanente oscilación. Si bien en los grupos operativos no se ve mucho desplazamiento físico de los observadores, sí hay vibración y circulación simbólica. Se acompaña con la mirada, con el cuerpo, con el alma, con la empatía, con lo que sucede en el proceso grupal, con cómo repercute eso que pasa en los miembros del grupo y con lo que incide en cada observador. ¡No es poco!
Nota: Para la elaboración de este breve artículo se han tenido en cuenta textos de Enrique Pichon-Rivière, Ana P. de Quiroga, Vicente Zito Lema, Diana Markwald, Hugo García, Fabio Lacolla, Graciela Jasiner, Clara Jasiner, Rafael Ávila, entre otros.
RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com
jueves, 30 de abril de 2020
domingo, 19 de abril de 2020
157 - Los Vínculos en Tiempos del Coronavirus
(Publicado en la edición especial de Apuntes Grupales - Nro. 18 de abril de 2020)
LOS VINCULOS EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS
Hola a todas. Hola a todos. Agradezco en primer lugar la invitación a participar en esta edición especial de “Apuntes Grupales”, y aprovecho para contarles algo de lo que me ha tocado vivir en estos tiempos de aislamiento, con motivo de la pandemia que nos invade día tras día. Nuestra vida cotidiana se encuentra modificada desde que apareció el COVID-19, ese enemigo invisible que nos impide vincularnos cara a cara tal como solemos y sabemos hacerlo en los grupos operativos de aprendizaje.
No bien comenzó la cuarentena, propuse formar grupos virtuales para los cuidados mutuos como así también para la contención mental y emocional de los integrantes de esos colectivos. Ello desde la óptica de nuestro ECRO, de nuestro pichoniano esquema conceptual, referencial y operativo. Recordemos que el operador psicosocial debe poseer una conciencia crítica para reconocer las nuevas necesidades propias de este tiempo, entendiendo que la necesidad es el motor de todo vínculo.
En tanto agente del cambio social he intentado aportar la potencia de lo grupal (virtual en este caso), respetando el confinamiento vigente con motivo del coronavirus acechante. Los miembros del grupo han podido interactuar entre sí, expresando sus temores y tristezas como así también sus propuestas para salir a flote ante tanto encierro. Pudimos trabajar las ansiedades básicas universales: el miedo a la pérdida de lo conocido y el miedo al ataque de la nueva situación a estructurar.
Como en toda intervención en crisis, logramos una primera etapa de encuentro-contención entre los integrantes, que luego pudieron hacer la respectiva catarsis y así desahogarse del padecer singular de cada uno. Este encuadre habilitó la verbalización de lo que se está viviendo, no perdiendo de vista que en toda emergencia emocional las conductas alteradas son comportamientos normales ante un hecho anormal. Y vaya que el feroz ataque del COVID-19 resulta inédito y amenazante.
Dadas las circunstancias excepcionales que denota esta emergencia, no estamos pensando entre todos los participantes virtuales del grupo en un gran plan existencial de vida, sino en un mínimo proyecto de futuro inmediato para atravesar esta pandemia. Esta ayuda humanitaria y existencial de unos con otros nos va permitiendo recuperar el equilibrio emocional alterado, desarrollando todo tipo de defensas físicas y psíquicas ante la inquietud y la inestabilidad reinantes en estas semanas.
En estos encuentros a distancia van apareciendo todo tipo de temores con motivo del aislamiento obligatorio. Angustia, pánico, enojo, tristeza, soledad, malestar, miedo a enfermar, preocupación por los familiares, etc. Pero también circulan las palabras que acompañan; y junto a ellas los deseos que se despliegan dentro de lo grupal y que evidentemente pasan a través de los discursos. En el interjuego entre lo singular y lo social, se lanzan con un ímpetu sin límites las palabras y los deseos.
En la nueva grupalidad virtual surgen conductas más resilientes en algunos de los miembros, dispuestos y capacitados para brindar la indispensable y necesaria ayuda de unos con otros. Otros integrantes se hallan inmersos en una especie de anomia asiliente, sintiéndose incompetentes y más negativos ante el retraimiento dispuesto. Pero sabemos que lo grupal es siempre un activo motor que promueve los mejores procederes en situaciones de desasosiego y crisis como esta.
La propuesta es respetar la diversidad de los participantes —conectados de manera virtual— y procurar que no surjan confrontaciones que agraven la situación actual; y se complementen para enfrentarla desde sus ópticas diversas que así confluyen en una planificación crecientemente eficiente para el grupo todo. El distanciamiento social impuesto nos ha obligado a ser creativos. Este virus se ha instalado como tercero en el vínculo y vino a traernos cambios. Y esta nueva forma de agrupamiento tiene que ver precisamente con el uso de las distintas herramientas tecnológicas.
Decía el maestro Enrique Pichon-Rivière que ser psicólogo social es tener un oficio que debe ser aprendido, ya que no se nace con esa posibilidad. Sólo cuando podemos resolver las propias ansiedades y las perturbaciones en la comunicación con los demás, podemos lograr una correcta interpretación de los conflictos ajenos. En la medida en que el sujeto dispone de un buen instrumento de trabajo, resuelve incertidumbres e inseguridades: recién entonces es un operador social eficiente.
Pues de eso se trata cuando intentamos erigirnos en verdaderos agentes del cambio social planificado, máxime ante esta pandemia que sólo nos permite vincularnos en forma virtual. La idea es apostar por una contención que promueva el protagonismo de las personas, indagando acerca del padecer y de las dificultades de cada uno de los participantes del grupo. Hay que salir del individualismo que muchas veces nos detiene y apostar a las acciones solidarias. ¡Un nuevo modo de pensar, sentir y hacer!
RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com
LOS VINCULOS EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS
Hola a todas. Hola a todos. Agradezco en primer lugar la invitación a participar en esta edición especial de “Apuntes Grupales”, y aprovecho para contarles algo de lo que me ha tocado vivir en estos tiempos de aislamiento, con motivo de la pandemia que nos invade día tras día. Nuestra vida cotidiana se encuentra modificada desde que apareció el COVID-19, ese enemigo invisible que nos impide vincularnos cara a cara tal como solemos y sabemos hacerlo en los grupos operativos de aprendizaje.
No bien comenzó la cuarentena, propuse formar grupos virtuales para los cuidados mutuos como así también para la contención mental y emocional de los integrantes de esos colectivos. Ello desde la óptica de nuestro ECRO, de nuestro pichoniano esquema conceptual, referencial y operativo. Recordemos que el operador psicosocial debe poseer una conciencia crítica para reconocer las nuevas necesidades propias de este tiempo, entendiendo que la necesidad es el motor de todo vínculo.
En tanto agente del cambio social he intentado aportar la potencia de lo grupal (virtual en este caso), respetando el confinamiento vigente con motivo del coronavirus acechante. Los miembros del grupo han podido interactuar entre sí, expresando sus temores y tristezas como así también sus propuestas para salir a flote ante tanto encierro. Pudimos trabajar las ansiedades básicas universales: el miedo a la pérdida de lo conocido y el miedo al ataque de la nueva situación a estructurar.
Como en toda intervención en crisis, logramos una primera etapa de encuentro-contención entre los integrantes, que luego pudieron hacer la respectiva catarsis y así desahogarse del padecer singular de cada uno. Este encuadre habilitó la verbalización de lo que se está viviendo, no perdiendo de vista que en toda emergencia emocional las conductas alteradas son comportamientos normales ante un hecho anormal. Y vaya que el feroz ataque del COVID-19 resulta inédito y amenazante.
Dadas las circunstancias excepcionales que denota esta emergencia, no estamos pensando entre todos los participantes virtuales del grupo en un gran plan existencial de vida, sino en un mínimo proyecto de futuro inmediato para atravesar esta pandemia. Esta ayuda humanitaria y existencial de unos con otros nos va permitiendo recuperar el equilibrio emocional alterado, desarrollando todo tipo de defensas físicas y psíquicas ante la inquietud y la inestabilidad reinantes en estas semanas.
En estos encuentros a distancia van apareciendo todo tipo de temores con motivo del aislamiento obligatorio. Angustia, pánico, enojo, tristeza, soledad, malestar, miedo a enfermar, preocupación por los familiares, etc. Pero también circulan las palabras que acompañan; y junto a ellas los deseos que se despliegan dentro de lo grupal y que evidentemente pasan a través de los discursos. En el interjuego entre lo singular y lo social, se lanzan con un ímpetu sin límites las palabras y los deseos.
En la nueva grupalidad virtual surgen conductas más resilientes en algunos de los miembros, dispuestos y capacitados para brindar la indispensable y necesaria ayuda de unos con otros. Otros integrantes se hallan inmersos en una especie de anomia asiliente, sintiéndose incompetentes y más negativos ante el retraimiento dispuesto. Pero sabemos que lo grupal es siempre un activo motor que promueve los mejores procederes en situaciones de desasosiego y crisis como esta.
La propuesta es respetar la diversidad de los participantes —conectados de manera virtual— y procurar que no surjan confrontaciones que agraven la situación actual; y se complementen para enfrentarla desde sus ópticas diversas que así confluyen en una planificación crecientemente eficiente para el grupo todo. El distanciamiento social impuesto nos ha obligado a ser creativos. Este virus se ha instalado como tercero en el vínculo y vino a traernos cambios. Y esta nueva forma de agrupamiento tiene que ver precisamente con el uso de las distintas herramientas tecnológicas.
Decía el maestro Enrique Pichon-Rivière que ser psicólogo social es tener un oficio que debe ser aprendido, ya que no se nace con esa posibilidad. Sólo cuando podemos resolver las propias ansiedades y las perturbaciones en la comunicación con los demás, podemos lograr una correcta interpretación de los conflictos ajenos. En la medida en que el sujeto dispone de un buen instrumento de trabajo, resuelve incertidumbres e inseguridades: recién entonces es un operador social eficiente.
Pues de eso se trata cuando intentamos erigirnos en verdaderos agentes del cambio social planificado, máxime ante esta pandemia que sólo nos permite vincularnos en forma virtual. La idea es apostar por una contención que promueva el protagonismo de las personas, indagando acerca del padecer y de las dificultades de cada uno de los participantes del grupo. Hay que salir del individualismo que muchas veces nos detiene y apostar a las acciones solidarias. ¡Un nuevo modo de pensar, sentir y hacer!
RONALDO WRIGHT
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jueves, 12 de octubre de 2017
156 - Prólogo del Libro "Psicosociales Breves - Apuntes de Psicología Social"
(Prólogo del libro de mi autoría titulado "Psicosociales Breves - Apuntes de Psicología Social", a cargo de Stella Maris Distasi)
PROLOGO*
Quizás una de las más
grandes deudas que los psicólogos sociales tenemos con nuestra profesión, con
la Psicología Social como una manera particular de dialogar con el mundo, sea
escribir sobre lo que hacemos. Daría la sensación de que, incluso siguiendo los
pasos del maestro Enrique Pichon-Rivière,
encontramos una gran dificultad para volver sobre nuestras experiencias, poner
en perspectiva la acción y
compartirla. Y ésta es una problemática que Ronaldo Wright, tal vez sin
saberlo, pone en la superficie con estas Psicosociales
Breves.
Este
libro es la recopilación de un trabajo realizado a través de varios años. Es la
culminación de una ardua y delicada tarea en la que se ha puesto mucha
dedicación, esfuerzo y, por sobre todo, un gran amor que, en cada página, pone
de manifiesto el compromiso que siente un profesional de la Psicología Social.
Encontraremos, entre estos relatos de experiencia, una voz que muestra lo que
está en escena para re-significar la realidad y pensar sus posibilidades.
El autor de Psicosociales Breves nos acerca, a mi
entender, a las dos grandes virtudes de la Psicología Social, esta disciplina
tan especial y tan querida por todos los que la hemos hecho una forma de vida. Dos energías vitales que, como pilares que la
sostienen y la recrean en cada hacer, en cada día, forman parte de su universo. Uno de ellos, los
conceptos. La base teórica desde la cual Enrique Pichon-Rivière pensó el
juego entre enseñar y aprender; ese “enseñaje”
tan particular que nos acerca, a través de un nutrido vínculo con las contradicciones,
al “pensar, sentir y hacer” en esta tarea de constituirnos en un rol
profesional.
Y con una enorme ventaja:
Ronaldo Wright trabaja lo teórico en textos breves. Tal vez allí resida uno de
sus grandes aciertos. Sin abandonar la rigurosidad teórica, nos vinculamos con
ideas complejas, pero de forma sencilla. Así, en la primera parte de este
libro, nos encontramos con las voces de Sigmund Freud, Michel Foucault, Arthur
Rimbaud, Paulo Freire, Melanie Klein y Friedrich Nietzsche (entre otros), como
si fueran invitados de lujo sentados a la mesa, preguntándose en esta ocasión:
¿qué es un psicólogo social? ¿Cuál es su rol y cuáles sus preocupaciones?
¿Dónde está la ambivalencia? ¿Por qué
le tenemos miedo al cambio? ¿Cuál es la riqueza de trabajar en grupo? ¿Con qué
desafíos se encuentra un coordinador grupal?
Las preguntas, entonces, son
la piedra angular de la problematización, pero sólo si nos comprometemos a
ensayar una respuesta posible desde el encuentro con el otro. La otra gran
riqueza de esta profesión nos conecta con el
desarrollo y la aplicación de los conceptos en el campo social. Abrirse a
la experiencia, buscar el encuentro, trabajar desde las situaciones concretas.
Y este es uno de los desafíos más importantes en nuestra profesión: cómo hacer
dialogar a la teoría con la práctica y viceversa. Por eso, en este libro, teoría y práctica son dos caras de la misma moneda. Una praxis
configurándose en interacción permanente. Una teoría que va “más allá” de lo
racional, que se manifiesta con el corazón entre las manos.
En estos artículos, a los que
asistimos como “por entregas”, la experiencia práctica se constituye como un
diálogo indispensable. Parecería que el autor tiene muy en claro que el único
escenario posible es la vida cotidiana. Ahí es donde las preguntas construyen
respuestas. Y para ver, para entrar en ese mundo en movimiento, el autor se
hace de las herramientas de la Psicología Social. Ya lo dijo Kurt Lewin, “no
hay nada más práctico que una buena teoría”.
La experiencia no merece quedar en las sombras.
Por eso, a partir de la mirada de Ronaldo Wright, conocemos El Bancadero. Este proyecto, a cargo de
Alfredo Moffatt, se propuso (y sigue en vigencia) re-pensar un “Centro de Salud
Mental” como una institución alternativa, autogestiva y no formal donde las
personas que se acerquen a ella encuentren, desde el arte y los grupos
operativos, el espacio para transformarse
y así transformar la realidad.
Otro ejemplo es el trabajo realizado en la
Unidad Penitenciaria Nº 42 de Florencio Varela (Buenos Aires), donde tiene
lugar el taller Trabajamos Creando y
Creyendo, a cargo de la coordinadora Claudia Calvi y su equipo. Ahí, los
internos construyen un espacio de interacción desde lo lúdico; ponen en
movimiento el cuerpo, charlan y crean títeres que luego serán utilizados para
representaciones teatrales. Lo bello es que cada títere se configura como una
posibilidad para ejercitar la voz amordazada de los internos o, como sugiere el
autor, para favorecer la metáfora “y así, pues, crece el pensamiento
simbólico”.
En este punto, me gustaría referirme al trabajo
de intervención en crisis que mis compañeras y yo realizamos a partir de la
Tragedia de Cromagnon. Los días y las noches que vivimos, tan poderosas y
desgarradoras, estuvieron por muchos años ocultas entre mis recuerdos. Los
textos que fueron surgiendo recién ahora están siendo encauzados. Y si a
alguien debo el haber abierto esa experiencia es a Ronaldo Wright, ya que su
invitación me acercó un poco más a mí misma.
Como decía Enrique
Pichón-Rivière, “en los escondrijos de lo
siniestro se esconde, viva, la belleza”[1]. Y para él también
hay, en este libro, palabras dedicadas con la admiración y el cariño de un
discípulo a la distancia, pero que está cerca para volver constantemente a las
enseñanzas de ese personaje llamativo que se permitió construir desde la
paradoja, las contradicciones y el conflicto. Al Maestro, una de las figuras
más polémicas y vanguardistas en materia social que tuvo nuestro país,
encontrará el lector un homenaje imprescindible, cargado de emoción, anécdotas
y recuerdos.
Teoría, Praxis y Compromiso. Esas son las palabras que
cruzan las mágicas redes que se entretejen en las intersecciones psicosociales
en las que estamos inmersos. Ahí está el tema: sin las palabras, sin ese
registro de la experiencia, se imposibilita el diálogo con la acción por parte
de terceros, de otros, de nuevos y nuevas estudiantes de esta profesión. Tiene sentido, entonces, aquella máxima de Sócrates según la cual una vida
no examinada no es digna de ser vivida.
En cada uno de estos “relatos del hacer” hay
algo de esa magia que surge cuando el amor, la experiencia y el conocimiento se
unen y se complementan. Y sólo así se pueden desplegar los talentos, las
actitudes y aptitudes para que surja la maravilla de estar y hacer en el mundo. Por todo esto, es un orgullo para mí
estar a cargo de la presentación de este libro.
Gracias, Ronaldo Wright, por
este trabajo artesanal sobre la base teórica, por la búsqueda cuidadosa de los
hacedores que se van entretejiendo en sus intervenciones, rastreando,
rescatando lo maravilloso en los terrenos más ríspidos y contaminados de
nuestra sociedad. Por contribuir a que se conozcan las acciones de muchos
compañeros que, aun en los medios más crueles y hostiles, han podido construir un
lugar de encuentro y aprendizaje. Por tu tarea, que nos conecta con la potencia
y la belleza de esta profesión.
*Por Stella Maris Distasi
Operadora en Psicología Social
Operadora en Psicología Social
[1] En Vicente Zito Lema, Conversaciones con Enrique
Pichon-Rivière sobre el arte y la locura. Buenos Aires: Ediciones Cinco,
1996.
miércoles, 11 de octubre de 2017
155 - Introducción al Libro "Psicosociales Breves - Apuntes de Psicología Social"
(Introducción al libro de mi autoría titulado “Psicosociales
Breves – Apuntes de Psicología Social”, de Ediciones Nuevos Tiempos)
INTRODUCCION
Este libro incluye notas y artículos de mi autoría que han sido
publicados en distintos medios gráficos y virtuales a lo largo de los últimos
años. Así, al inicio de cada texto están indicados los datos puntuales de esas
ediciones, junto a sus respectivas fechas de publicación.
Son cinco los capítulos que integran la obra: una primera parte con
apuntes de psicología social; luego le siguen textos sobre coordinación grupal;
después aparece información sobre el trabajo de los operadores psicosociales en
acción; se continúa con algo de la vida y obra del Dr. Pichon-Rivière para
finalizar con datos de nuestras incumbencias profesionales.
Ha sido objetivo de las notas la brevedad, pues el propósito es que el
lector obtenga una primera aproximación a nuestra Psicología Social Argentina
que ya lleva más de sesenta años de vigencia. Espero que sean de utilidad tanto
para los estudiantes de esta comprometida disciplina como para todos aquellos
que desplieguen su quehacer en el campo del trabajo social.
Ronaldo Wright
Bs.
As. 1/8/2017
jueves, 8 de diciembre de 2016
154 - Psicología Social: Neuquén se Suma con Otro Proyecto de Ley
(Publicado en la página web de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina - A.P.S.R.A. con fecha 8/12/2016)
PSICOLOGIA SOCIAL: NEUQUEN SE SUMA CON OTRO PROYECTO DE LEY
A fines del mes de agosto de 2015 tomó estado parlamentario un proyecto de ley que se propone regular el ejercicio profesional del Operador en Psicología Social o título equivalente, como actividad independiente en la provincia de Neuquén. Para ejercer esta labor se requiere el título habilitante y poseer la matrícula correspondiente, cuya inscripción estará a cargo del Colegio Profesional que la misma norma contempla en sus artículos 13º y 14º del Título V.
Así, el psicólogo social tendrá incumbencia para el análisis y estudio de: las variables intervinientes en las relaciones grupales y los modos de participar en ellas; el rol del sujeto social en las instituciones; la dimensión subjetiva de los vínculos sociales y el papel que juegan los factores psicológicos en los procesos colectivos; los componentes convergentes en los problemas contemporáneos que atentan contra la calidad de vida de distintos sectores y grupos comunitarios.
La norma hace expresa referencia a la capacidad para coordinar grupos e intervenir con el auxilio de técnicas específicas en las interacciones entre los sujetos y los grupos, a los fines de la mediación de los conflictos. También para analizar y operar en los vínculos institucionales, tendiendo a la transformación de las situaciones de crisis en procesos de aprendizaje; facilitando los acuerdos comunes, la participación interna y buscando el mejor logro de los objetivos.
Entre los fundamentos del proyecto se destaca que la nuestra es una disciplina que, en sus cincuenta y cinco años de trayectoria, no ha dejado de crecer y desarrollarse. Por ende, requiere de un encuadramiento por parte del Estado provincial. Toda vez que los conjuntos humanos generan conflictos, el operador psicosocial es el profesional capaz de enfrentarlos, escuchando al grupo y encauzándolo con un objetivo común frente al cual sus miembros se sientan motivados.
También se aclara que la tarea del psicólogo social tiene que ver con la promoción de la salud, potenciando la acción y la producción creativa de los individuos reunidos en diferentes grupos sociales, equipos e instituciones. Nuestras áreas de inserción son muy diversas, destacándose en las fundamentaciones del proyecto de ley las de salud, desarrollo social, deportes, justicia, seguridad, etc. Se promueve el protagonismo de los sujetos en la resolución de los obstáculos.
Para la elaboración de esta propuesta legislativa se han tenido en cuenta las distintas leyes y proyectos que reglamentan la profesión en otras provincias argentinas. Puede citarse la ley 6353 del Operador en Psicología Social del Chaco, la ley 8077 del Técnico Superior en Operación Psicosocial de Mendoza y la ley 6141 del Operador en Psicología Social de Corrientes; además de los proyectos oportunamente iniciados en Entre Ríos y en la provincia de Buenos Aires.
Esperamos que otros distritos se sigan sumando y que nuestra querida profesión tenga su ley —y su reglamentación— a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. En lo personal, como asesor legal de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina y junto a su actual presidente Carlos Margiotta, respondemos consultas de muchos colegas entusiasmados por impulsar proyectos de ley similares en sus lugares de origen. ¡Pues, seguimos brindando nuestro apoyo!
RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com
PSICOLOGIA SOCIAL: NEUQUEN SE SUMA CON OTRO PROYECTO DE LEY
A fines del mes de agosto de 2015 tomó estado parlamentario un proyecto de ley que se propone regular el ejercicio profesional del Operador en Psicología Social o título equivalente, como actividad independiente en la provincia de Neuquén. Para ejercer esta labor se requiere el título habilitante y poseer la matrícula correspondiente, cuya inscripción estará a cargo del Colegio Profesional que la misma norma contempla en sus artículos 13º y 14º del Título V.
Así, el psicólogo social tendrá incumbencia para el análisis y estudio de: las variables intervinientes en las relaciones grupales y los modos de participar en ellas; el rol del sujeto social en las instituciones; la dimensión subjetiva de los vínculos sociales y el papel que juegan los factores psicológicos en los procesos colectivos; los componentes convergentes en los problemas contemporáneos que atentan contra la calidad de vida de distintos sectores y grupos comunitarios.
La norma hace expresa referencia a la capacidad para coordinar grupos e intervenir con el auxilio de técnicas específicas en las interacciones entre los sujetos y los grupos, a los fines de la mediación de los conflictos. También para analizar y operar en los vínculos institucionales, tendiendo a la transformación de las situaciones de crisis en procesos de aprendizaje; facilitando los acuerdos comunes, la participación interna y buscando el mejor logro de los objetivos.
Entre los fundamentos del proyecto se destaca que la nuestra es una disciplina que, en sus cincuenta y cinco años de trayectoria, no ha dejado de crecer y desarrollarse. Por ende, requiere de un encuadramiento por parte del Estado provincial. Toda vez que los conjuntos humanos generan conflictos, el operador psicosocial es el profesional capaz de enfrentarlos, escuchando al grupo y encauzándolo con un objetivo común frente al cual sus miembros se sientan motivados.
También se aclara que la tarea del psicólogo social tiene que ver con la promoción de la salud, potenciando la acción y la producción creativa de los individuos reunidos en diferentes grupos sociales, equipos e instituciones. Nuestras áreas de inserción son muy diversas, destacándose en las fundamentaciones del proyecto de ley las de salud, desarrollo social, deportes, justicia, seguridad, etc. Se promueve el protagonismo de los sujetos en la resolución de los obstáculos.
Para la elaboración de esta propuesta legislativa se han tenido en cuenta las distintas leyes y proyectos que reglamentan la profesión en otras provincias argentinas. Puede citarse la ley 6353 del Operador en Psicología Social del Chaco, la ley 8077 del Técnico Superior en Operación Psicosocial de Mendoza y la ley 6141 del Operador en Psicología Social de Corrientes; además de los proyectos oportunamente iniciados en Entre Ríos y en la provincia de Buenos Aires.
Esperamos que otros distritos se sigan sumando y que nuestra querida profesión tenga su ley —y su reglamentación— a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. En lo personal, como asesor legal de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina y junto a su actual presidente Carlos Margiotta, respondemos consultas de muchos colegas entusiasmados por impulsar proyectos de ley similares en sus lugares de origen. ¡Pues, seguimos brindando nuestro apoyo!
RONALDO WRIGHT
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viernes, 4 de noviembre de 2016
153 - Los Unicos Privilegiados No Son los Niños
(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XV Nro. 79 correspondiente al mes de noviembre de 2016)
POBREZA E INDIGENCIA: LOS UNICOS PRIVILEGIADOS NO SON LOS NIÑOS
Hace cerca de un mes el predio de Tecnópolis fue cerrado al público durante un par de horas, para uso exclusivo de los hijos e hijas de los funcionarios con cargos políticos en el Ministerio de Educación y Deporte de la Nación. Obviamente esas instalaciones son públicas, como así también de acceso libre y gratuito. Por eso, fueron denunciados por abuso de autoridad o peculado, ya que utilizaron efectos, trabajos y servicios pagados por el Estado en provecho propio y de sus familiares.
Se suele decir que los únicos privilegiados son los niños aunque parece que aquéllos, que disfrutaron de las citadas instalaciones públicas, son más afortunados que otros. Así, según los últimos guarismos informados por el INDEC, uno de cada tres pibes hoy se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Tal situación es la resultante de la crisis económica y social que transita nuestro país, a lo que hay que añadir la alta inflación, el tarifazo, los despidos, la apertura importadora, etc.
Octubre fue el décimo mes consecutivo que registró una caída en la actividad industrial y la construcción sigue sin signos de recuperación. Ha disminuido la inclusión, cierran los establecimientos productivos y las pequeñas empresas, la obra pública se redujo a su mínima expresión, se hundió la venta de productos de consumo masivo, día tras día se pierden empleos, han caído los salarios de los trabajadores, y así siguiendo. Y en lo esencial: el Estado desapareció como regulador de tales desajustes.
Más allá de las cifras y métodos empleados para realizar las mediciones, se trata de muchísimos chicos y chicas pobres e indigentes. Cada vez estamos más lejos de los objetivos que se desprenden de la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes que, en su condición de sujetos de derecho, deben gozar y disfrutar del pleno respeto al desarrollo personal de todas las garantías, tanto en su medio familiar como también comunitario y cultural.
Insistimos en la idea de que es una población que no tiene que sufrir un déficit de integración con respecto a la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, la seguridad social, el deporte y el juego recreativo, etc. ya que, de lo contrario, nuestro futuro como nación se está comprometiendo seriamente. Estos procesos de exclusión y de marginalización se encuentran afectando en grave escala a los más chicos, dejándolos por fuera de los circuitos activos de los intercambios sociales.
Los sectores destinados a mejorar las condiciones educativas y de aprendizaje están por demás postergados y parece que todos los datos que venimos señalando en esta columna dan cuenta de que la educación ya no es una prioridad. Se siguen cerrando y paralizando planes como el FINES de Finalización de los Estudios Secundarios, ESI de Educación Sexual Integral y programas como el Conectar Igualdad, por el cual recibían netbooks estudiantes secundarios a lo largo y ancho de todo el país.
Por eso nos parece alarmante la reciente declaración del titular del ministerio nacional de educación, al manifestar que a nuestros pibes se les puede dar un plan social, pero esa plata la van a usar para comprar balas. Tamaño concepto sigue el lineamiento que estigmatiza la pobreza, sea sosteniendo que nuestras niñas humildes se embarazan para cobrar la AUH - Asignación Universal por Hijo, o sea que dicho beneficio termina yéndose por la canaleta de la droga y del juego.
Hay mucho prejuicio en ese modo simplista de analizar la realidad de nuestros pibes, al igual que cuando se dice que son todos unos vagos que no quieren trabajar, que matan por cualquier cosa, y otras generalizaciones similares; todo ello sin poder comprender qué es lo que verdaderamente acontece en sus vidas. Entenderlos es un primer paso para luego intentar operar en consecuencia, haciendo así el mejor diagnóstico que nos permita combatir y derrotar tanta receta neoliberal.
Desde La Tecl@ Eñe, diversas voces vienen destacando que el rol del Estado deviene esencial y que se requiere de sus políticas públicas para lograr un mayor desarrollo. Y que ello produzca inclusión y mejores condiciones para los sectores populares, sobre todo con miras a la niñez y a la juventud. Ya son muchas las organizaciones sociales, políticas, gremiales y culturales que han comenzado a darle pelea a un capitalismo feroz, y deseamos que cual efecto multiplicador sigan su avance.
RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com
POBREZA E INDIGENCIA: LOS UNICOS PRIVILEGIADOS NO SON LOS NIÑOS
Hace cerca de un mes el predio de Tecnópolis fue cerrado al público durante un par de horas, para uso exclusivo de los hijos e hijas de los funcionarios con cargos políticos en el Ministerio de Educación y Deporte de la Nación. Obviamente esas instalaciones son públicas, como así también de acceso libre y gratuito. Por eso, fueron denunciados por abuso de autoridad o peculado, ya que utilizaron efectos, trabajos y servicios pagados por el Estado en provecho propio y de sus familiares.
Se suele decir que los únicos privilegiados son los niños aunque parece que aquéllos, que disfrutaron de las citadas instalaciones públicas, son más afortunados que otros. Así, según los últimos guarismos informados por el INDEC, uno de cada tres pibes hoy se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Tal situación es la resultante de la crisis económica y social que transita nuestro país, a lo que hay que añadir la alta inflación, el tarifazo, los despidos, la apertura importadora, etc.
Octubre fue el décimo mes consecutivo que registró una caída en la actividad industrial y la construcción sigue sin signos de recuperación. Ha disminuido la inclusión, cierran los establecimientos productivos y las pequeñas empresas, la obra pública se redujo a su mínima expresión, se hundió la venta de productos de consumo masivo, día tras día se pierden empleos, han caído los salarios de los trabajadores, y así siguiendo. Y en lo esencial: el Estado desapareció como regulador de tales desajustes.
Más allá de las cifras y métodos empleados para realizar las mediciones, se trata de muchísimos chicos y chicas pobres e indigentes. Cada vez estamos más lejos de los objetivos que se desprenden de la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes que, en su condición de sujetos de derecho, deben gozar y disfrutar del pleno respeto al desarrollo personal de todas las garantías, tanto en su medio familiar como también comunitario y cultural.
Insistimos en la idea de que es una población que no tiene que sufrir un déficit de integración con respecto a la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, la seguridad social, el deporte y el juego recreativo, etc. ya que, de lo contrario, nuestro futuro como nación se está comprometiendo seriamente. Estos procesos de exclusión y de marginalización se encuentran afectando en grave escala a los más chicos, dejándolos por fuera de los circuitos activos de los intercambios sociales.
Los sectores destinados a mejorar las condiciones educativas y de aprendizaje están por demás postergados y parece que todos los datos que venimos señalando en esta columna dan cuenta de que la educación ya no es una prioridad. Se siguen cerrando y paralizando planes como el FINES de Finalización de los Estudios Secundarios, ESI de Educación Sexual Integral y programas como el Conectar Igualdad, por el cual recibían netbooks estudiantes secundarios a lo largo y ancho de todo el país.
Por eso nos parece alarmante la reciente declaración del titular del ministerio nacional de educación, al manifestar que a nuestros pibes se les puede dar un plan social, pero esa plata la van a usar para comprar balas. Tamaño concepto sigue el lineamiento que estigmatiza la pobreza, sea sosteniendo que nuestras niñas humildes se embarazan para cobrar la AUH - Asignación Universal por Hijo, o sea que dicho beneficio termina yéndose por la canaleta de la droga y del juego.
Hay mucho prejuicio en ese modo simplista de analizar la realidad de nuestros pibes, al igual que cuando se dice que son todos unos vagos que no quieren trabajar, que matan por cualquier cosa, y otras generalizaciones similares; todo ello sin poder comprender qué es lo que verdaderamente acontece en sus vidas. Entenderlos es un primer paso para luego intentar operar en consecuencia, haciendo así el mejor diagnóstico que nos permita combatir y derrotar tanta receta neoliberal.
Desde La Tecl@ Eñe, diversas voces vienen destacando que el rol del Estado deviene esencial y que se requiere de sus políticas públicas para lograr un mayor desarrollo. Y que ello produzca inclusión y mejores condiciones para los sectores populares, sobre todo con miras a la niñez y a la juventud. Ya son muchas las organizaciones sociales, políticas, gremiales y culturales que han comenzado a darle pelea a un capitalismo feroz, y deseamos que cual efecto multiplicador sigan su avance.
RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com
martes, 27 de septiembre de 2016
152 - En Defensa de la Educación (Parte III)
(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XV Nro. 77 correspondiente al mes de septiembre de 2016)
EN DEFENSA DE LA EDUCACION (Parte III)
Cerrábamos la nota anterior expresando que nuestros jóvenes deben estar protegidos tanto en lo socio cultural como en lo político económico, para que así puedan seguir disfrutando del mayor número de conquistas colectivas. Muchos son los logros que se consiguieron desde que comenzó el presente siglo, en cuanto a las políticas públicas de índole totalmente inclusivas. Ante el actual avance de la orientación global impuesta por los grandes grupos dominantes, es fundamental la participación de la juventud en la defensa de sus derechos y garantías, combatiendo toda exclusión.
En tal sentido, podemos destacar que muchos chicos y adolescentes recientemente estuvieron reunidos junto a las Abuelas de Plaza de Mayo, para mostrar el peligro en que se halla el programa de formación artística y contención social. A la par de sus docentes y músicos, están dando pelea para sostener este proyecto de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles que supera el número de trescientos a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. El objetivo es que no se continúen desarticulando, desguazando y/o abandonando los diversos planes y programas educativos.
Ya suman unas doscientas cesantías las ordenadas por el Ministerio de Educación de la Nación, focalizadas no sólo en los mencionados coros y orquestas infantiles y juveniles sino incluso en lo que hace a los trabajadores del plan nacional de lectura, educación y memoria; a los empleados de los programas de alfabetización y de educación sexual integral, entre muchos otros. La sub-ejecución presupuestaria está afectando también a los comedores estudiantiles, a las residencias universitarias y a los convenios cuyo destino es mejorar las carreras y a estudiantes de bajos recursos.
Esos despidos afectan al programa Educación de Jóvenes y Adultos, dirigido a incluir a quienes la estructura educativa formal había excluido y que llega a los sectores más pobres, las villas y las escuelas de frontera. También hay cesantías en el Instituto Nacional de Formación Docente, cuyo fin es fortalecer la articulación pedagógica con los alumnos y potenciar la formación entre los docentes. Y se está desmantelando el área respectiva de la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa, que deja en riesgo todo lo atinente a los datos de registro y censo.
Ya no hay casi nada para programas de apoyo a la juventud y se han interrumpido los planes de becas o desactualizado sus montos. Pensamos que esto forma parte de la reforma neoliberal del Estado, como también que este neoliberalismo es el credo del gran capital y los sectores más concentrados, cuyo objetivo es arrasar con todo estado de bienestar. El ideario es favorecer a un sector minoritario en desmedro de los más débiles; en este caso, se benefician los empresarios a costa del dinero público que estaba destinado al cuidado de nuestros niños y jóvenes.
Es imprescindible que consideremos a nuestros adolescentes como agentes políticos que amplían el sistema democrático, interpelando al poder y proponiendo algo nuevo y transformador. Junto al vaciamiento del Estado, el proyecto neoliberal apunta a la despolitización de la juventud ya que entiende que es un sector desestabilizador y que, por ende, no debe ser escuchado. Todo lo contrario: son nuestros pibes quienes harán que la democracia no se limite solamente a lo representativo electoral, sino que los incluya cada vez con más vigor en una verdadera dimensión participativa.
En este marco general, el ministro de Educación improvisó un discurso al inaugurar el Hospital Escuela de Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro diciendo que “esta es una nueva Campaña del Desierto, sin espadas y con educación”. No tardó en surgir la reacción de repudio en las redes sociales, en contra de la carga ideológica que portan esas palabras del funcionario. Ello toda vez que en dicha expedición miles de indios fueron torturados, exterminados o enviados a la isla Martín García; y a los niños que quedaban huérfanos se los ofrecía para el servicio doméstico.
Si para muestra basta un botón, nos hallamos ante políticas públicas de signo opuesto a las que procuran de modo activo la protección integral de los derechos y garantías de nuestra niñez y juventud. La puja actual gira en torno de mantener o no lo conseguido hasta hoy, como asimismo si dejamos librado a las manos del mercado aquello referido a nuestras niñas, niños y adolescentes. O si tanto desde lo público como lo privado tenemos que accionar apostando a una mejor realidad para ellos. Y por ser los más débiles, acompañarlos como agentes de protección y prevención.
RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com
EN DEFENSA DE LA EDUCACION (Parte III)
Cerrábamos la nota anterior expresando que nuestros jóvenes deben estar protegidos tanto en lo socio cultural como en lo político económico, para que así puedan seguir disfrutando del mayor número de conquistas colectivas. Muchos son los logros que se consiguieron desde que comenzó el presente siglo, en cuanto a las políticas públicas de índole totalmente inclusivas. Ante el actual avance de la orientación global impuesta por los grandes grupos dominantes, es fundamental la participación de la juventud en la defensa de sus derechos y garantías, combatiendo toda exclusión.
En tal sentido, podemos destacar que muchos chicos y adolescentes recientemente estuvieron reunidos junto a las Abuelas de Plaza de Mayo, para mostrar el peligro en que se halla el programa de formación artística y contención social. A la par de sus docentes y músicos, están dando pelea para sostener este proyecto de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles que supera el número de trescientos a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. El objetivo es que no se continúen desarticulando, desguazando y/o abandonando los diversos planes y programas educativos.
Ya suman unas doscientas cesantías las ordenadas por el Ministerio de Educación de la Nación, focalizadas no sólo en los mencionados coros y orquestas infantiles y juveniles sino incluso en lo que hace a los trabajadores del plan nacional de lectura, educación y memoria; a los empleados de los programas de alfabetización y de educación sexual integral, entre muchos otros. La sub-ejecución presupuestaria está afectando también a los comedores estudiantiles, a las residencias universitarias y a los convenios cuyo destino es mejorar las carreras y a estudiantes de bajos recursos.
Esos despidos afectan al programa Educación de Jóvenes y Adultos, dirigido a incluir a quienes la estructura educativa formal había excluido y que llega a los sectores más pobres, las villas y las escuelas de frontera. También hay cesantías en el Instituto Nacional de Formación Docente, cuyo fin es fortalecer la articulación pedagógica con los alumnos y potenciar la formación entre los docentes. Y se está desmantelando el área respectiva de la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa, que deja en riesgo todo lo atinente a los datos de registro y censo.
Ya no hay casi nada para programas de apoyo a la juventud y se han interrumpido los planes de becas o desactualizado sus montos. Pensamos que esto forma parte de la reforma neoliberal del Estado, como también que este neoliberalismo es el credo del gran capital y los sectores más concentrados, cuyo objetivo es arrasar con todo estado de bienestar. El ideario es favorecer a un sector minoritario en desmedro de los más débiles; en este caso, se benefician los empresarios a costa del dinero público que estaba destinado al cuidado de nuestros niños y jóvenes.
Es imprescindible que consideremos a nuestros adolescentes como agentes políticos que amplían el sistema democrático, interpelando al poder y proponiendo algo nuevo y transformador. Junto al vaciamiento del Estado, el proyecto neoliberal apunta a la despolitización de la juventud ya que entiende que es un sector desestabilizador y que, por ende, no debe ser escuchado. Todo lo contrario: son nuestros pibes quienes harán que la democracia no se limite solamente a lo representativo electoral, sino que los incluya cada vez con más vigor en una verdadera dimensión participativa.
En este marco general, el ministro de Educación improvisó un discurso al inaugurar el Hospital Escuela de Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro diciendo que “esta es una nueva Campaña del Desierto, sin espadas y con educación”. No tardó en surgir la reacción de repudio en las redes sociales, en contra de la carga ideológica que portan esas palabras del funcionario. Ello toda vez que en dicha expedición miles de indios fueron torturados, exterminados o enviados a la isla Martín García; y a los niños que quedaban huérfanos se los ofrecía para el servicio doméstico.
Si para muestra basta un botón, nos hallamos ante políticas públicas de signo opuesto a las que procuran de modo activo la protección integral de los derechos y garantías de nuestra niñez y juventud. La puja actual gira en torno de mantener o no lo conseguido hasta hoy, como asimismo si dejamos librado a las manos del mercado aquello referido a nuestras niñas, niños y adolescentes. O si tanto desde lo público como lo privado tenemos que accionar apostando a una mejor realidad para ellos. Y por ser los más débiles, acompañarlos como agentes de protección y prevención.
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