martes, 13 de mayo de 2014

115 - Recuperar Inclusión Para Niños y Jóvenes

(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XIII Nro. 63 correspondiente al bimestre mayo - junio de 2014)

RECUPERAR INCLUSION PARA NIÑOS Y JOVENES  

Hay quienes sostienen que las adicciones —en lo que va de este tercer milenio— se han erigido en la religión de los pueblos posmodernos, además de exponer los costados más siniestros y aberrantes de las sociedades del hiperconsumo. Sabemos que las  drogas producen en los niños y jóvenes una fuerte dependencia patológica (física, psíquica y social) que causa un profundo deterioro en todos sus vínculos, ya sean familiares, educativos, laborales, de amistad, etc. aparte de un gravísimo daño a la salud. La droga destruye aquella parte de la estructura cerebral que les posibilita decidir sobre su dignidad, su libertad, su estima e incluso sobre sus derechos.    

En una nota anterior (ver “Algo sobre Drogas, Pobreza y Niñez”, publicada en la edición nº 43 de La Tecl@ Eñe, correspondiente al bimestre noviembre-diciembre de 2010), decíamos que los pibes pobres de nuestro país conforman un grupo de alto riesgo en lo que a conductas adictivas se refiere. Y afirmábamos que con la cooperación y el consenso de organismos gubernamentales y no gubernamentales, los especialistas de distintas áreas podíamos colaborar para que encuentren un nuevo modo de estar con ellos mismos y de convivir con los demás. Ante tanta deprivación, abrir nuestros corazones para conectarnos francamente con ellos en una especie de parrhesía.

Pues, hace muy poco la Secretaría de Prevención de las Adicciones y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR) ha firmado con el Ministerio de Planificación Federal un convenio marco que tiene por fin la construcción y el fortalecimiento de sesenta Casas Educativas Terapéuticas (CET) y de ciento cincuenta Centros Preventivos Locales de Adicciones (CePLA) en todo el país. El plan es crear los recursos para la atención, prevención e inclusión de los chicos que atraviesan problemas con las drogas.  Esta política inclusiva pretende garantizar la inserción cultural, educativa y laboral de los niños y adolescentes en pos de la construcción de un proyecto de vida saludable.

Las Casas Educativas Terapéuticas (CET) brindan acogimiento y contención en procura de mitigar —en contextos de alta vulnerabilidad social— el consumo de drogas y/o alcohol, promoviendo acciones de restitución de los derechos a la vida, a la salud, a la educación y al trabajo. Por su lado, los Centros Preventivos Locales de Adicciones (CePLA) son espacios de contención en los que se realizan diversas actividades de formación, concientización y recreación; con el objeto de generar las herramientas aptas para la consecución de un futuro mejor de los jóvenes. Se trata de dar impulso a la creatividad y al pleno desarrollo tanto cultural como deportivo y artístico.

En el marco del programa Recuperar Inclusión y con una inversión final de unos dos mil millones de pesos, se prevé la construcción de cuarenta (40) nuevos espacios y veinte (20) edificaciones refuncionalizadas. Además, se comenzará a trabajar con los clubes, organizaciones sociales e intermedias, iglesias e instituciones religiosas de distintos credos, para así conformar una red de inserción comunitaria para los chicos y jóvenes que se encuentran en situación de fragilidad social. Prevenir con el propósito de anticiparse a los problemas que implica la dependencia a las drogas y estar preparados para evitar los riesgos y las consecuencias que puedan producir en nuestros pibes.

Cabe apuntar que se están organizando las denominadas mesas de trabajo Jóvenes por los Jóvenes, pues se entiende que quienes se involucran —cada uno desde su lugar específico— ayudan mucho para que este peligroso flagelo no nos gane la batalla. En tanto, continúa igualmente el programa preventivo de adicciones Quiero Ser implementado hace ya un tiempo en las escuelas primarias del territorio nacional. Por su parte, la SEDRONAR también cuenta con el Observatorio Argentino de Drogas que coordina, recolecta y analiza toda la información a su alcance para ponerla al servicio de las entidades y de los profesionales que trabajan o gestionan en este campo.

Seguimos afirmando que las medidas de protección integral de nuestros pibes y adolescentes deben propiciar el fomento de redes intersectoriales, la intervención  activa de las organizaciones no gubernamentales y la gestión asociada de los órganos de gobierno con la sociedad civil. Pues la inclusión es el gran articulador comunitario y social. Queda manifiestamente claro que la problemática que une a los chicos con las drogas y la pobreza es de todos, por lo que no tiene que existir ninguna evitación al respecto. Hay que promover y apoyar la participación juvenil, sobre todo a partir de su cada vez más comprometida militancia en los distintos partidos políticos.

En conclusión: las adicciones no son una cuestión de salud mental, sino un problema de salud social. Estos son tiempos de poner la mirada en ese otro que está padeciendo y salir a buscarlo… y entonces poder continuar construyendo futuro para nuestra niñez y nuestra juventud.

RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com

domingo, 6 de abril de 2014

114 - EPS - Socorristas del Alma

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 62 de junio de 2014 y en La Silla del Coordinador con fecha 4/7/2014)

EPS - SOCORRISTAS DEL ALMA                                                                                                                                                   
                                    Existir al lado de la persona asistida conlleva
                                    un compromiso de cercanía y calidez humana 

En la anterior edición de la revista Psicología Social para Todos hicimos mención al libro de Carlos Sica, titulado Socorristas del Alma (Editorial Dunken – año 2013). En sus páginas se puede leer con detalle el trabajo de contención humanitaria y de primeros auxilios psicológicos que lleva a cabo EPS – Emergencias PsicoSociales, organización no gubernamental reconocida tanto a nivel nacional como internacional. Ya hemos detallado muchas de las variadas y numerosas intervenciones en nuestro país.

Digamos que fue declarada entidad auxiliar de Defensa Civil del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y coopera con el SAME –  Sistema de Asistencia Médica en Emergencia. Participó en EE.UU. con Cascos Blancos de Argentina ante la tragedia provocada por el huracán Katrina y en la República de Irak  para brindar asistencia en un campamento con refugiados sirios. Es el equipo designado por Lufthansa Líneas Aéreas Alemanas para la contención emocional ante un posible siniestro.

Carlos Alfredo Sica obtuvo el premio Abanderados de la Argentina Solidaria 2013, que honra a quienes se destacan por su dedicación a los demás. Dicho galardón incluye la difusión de su vida y obra para que el ejemplo inspire al resto de la comunidad. Reiteramos que EPS no recibe ningún subsidio, actuando sus integrantes en forma voluntaria y ad honorem. Su sede central está en Av. Corrientes 3655 de Capital Federal, contando con una línea telefónica permanente: 154 424-1157.

También EPS se ha ido ampliando y extendiendo a lo largo de los años. Desde 1993 funciona una filial en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, constituyéndose luego otras delegaciones: Luján (Bs. As.) en 2002; Alto Valle (Patagonia) en 2003 y República Oriental del Uruguay en 2009. Hoy son más de cien los miembros que integran la organización, circunstancia que facilita el relevo continuo cuando las intervenciones se extienden mucho en el tiempo o requieren de numerosos colaboradores.

Para aquellos que estén interesados, EPS dicta un Seminario de Formación y Capacitación dirigido a psicólogos sociales y estudiantes avanzados de la carrera, a profesionales de la salud mental y a trabajadores sociales en general. El principio rector es la integración del pensar, el sentir y el hacer psicosocial. Es esencial incluirse realmente en cada emergencia, divisando y aceptando su gravedad para ajustar la capacidad de empatía y hallar el modo más operativo de comunicación.

Agreguemos que el libro se propone transmitir —y compartir— el bagaje teórico, técnico y práctico alcanzado a la largo de más de veinte años ininterrumpidos de múltiples y variadas actuaciones. El modelo de funcionamiento se asemeja al de los bomberos voluntarios y sus objetivos son: a) asistir psicológicamente a los fines de disminuir el monto de ansiedad de los afectados; b) ayudar para recobrar el equilibrio emocional; y c) prevenir los futuros daños psicológicos post traumáticos.

La técnica madre esencial empleada por quienes operan en emergencias psicosociales es la disociación instrumental, ya que las más de las veces es imprescindible dividirse en dos partes: por un lado, el sentir y el vibrar cercano a la conmoción del asistido; pero, al mismo tiempo, otra parte del asistente debe ir conformando un cuadro de situación, un diagnóstico y los pasos a seguir en cada realidad concreta. Hablamos aquí de la aptitud técnica, táctica, estratégica y logística necesarias.

Concluyendo esta síntesis, señalemos que el prólogo del libro fue escrito por el cantautor Víctor Heredia, padrino del alma de la asociación. Afirma que todos necesitamos alguna vez y en alguna circunstancia límite de nuestras vidas, tanto la palabra adecuada como la mirada que nos rescate y ponga a flote nuevamente. Para que la angustia vaya cediendo y la ansiedad deje paso a la paz del espíritu. ¡Qué consuelo saber que hay quienes las buscan y disponen de ellas!

RONALDO WRIGHT
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martes, 11 de marzo de 2014

113 - EPS - Emergencias PsicoSociales

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 61 de mayo de 2014 y en La Silla del Coordinador con fecha 20/6/2014)

EPS - EMERGENCIAS PSICOSOCIALES* 

EPS – Emergencias PsicoSociales es una organización no gubernamental (ONG) que brinda solidariamente a la comunidad —en el lugar de la emergencia— contención humanitaria y primeros auxilios psicológicos ante catástrofes, desastres, atentados, accidentes graves y todo hecho natural o provocado que genere conmoción emocional y angustia pública. Su creador y actual coordinador general es el psicólogo social Carlos A. Sica, quien es además el fundador de APSRA Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina; y fundador y director de CAEPS Centro de Altos Estudios en Psicología Social, con sedes en la Capital Federal, en Ramos Mejía y en Luján.

Desde 1992 EPS ha realizado numerosas intervenciones. Entre las más conocidas podemos citar: atentado a la sede de la AMIA; explosión de la fábrica militar de Río Tercero;  tragedias aéreas de Austral, Lapa y Sol; caída del puente colgante en Chubut; graves inundaciones en Chaco, Santa Fe, Luján y La Plata; incendio de una mina carbonífera en Río Turbio; tragedia en el shopping Ycuá Bolaños en Paraguay; incendio en Cromañón; erupción del volcán Chaitén; accidente de micro con alumnos del colegio Ecos; tragedia en la estación Once; derrumbe del supermercado Cooperativa Obrera en Neuquén; rayo caído en un balneario de Villa Gesell; etcétera.

Desde el campo teórico, técnico y metodológico, las intervenciones de EPS se apoyan en cuatro etapas, a saber: a) encuentro-contención, b) catarsis, c) verbalización y d) proyecto. Seguidamente haremos un breve recorrido por cada una de estas fases, aclarando que en primer término una avanzada del equipo se constituye en el lugar en crisis, que necesita tanto del auxilio psicológico como de la contención emocional. Así, se evalúa la gravedad y la intensidad de cada situación traumática concreta y, de ser preciso, se procede a convocar a otros integrantes para que acudan —siempre de modo solidario, voluntario y ad honorem— a colaborar en la emergencia.

Encuentro-Contención. Es esencial la actitud y aptitud de contención por parte de quien asiste a un damnificado, que entraña un auténtico compromiso de cercanía y calidez humana. Cuando un miembro de EPS Emergencias PsicoSociales habla de encuentro en la asistencia alude a existir al lado de la víctima, que significa mucho más que estar a su lado. Una de las acepciones de la palabra encuentro es, según el diccionario de la RAE,  ajuste de estampaciones de colores distintos. Y precisamente frente a la oscuridad del dolor, dicho encaje entre asistente y asistido significa vibrar junto al otro, dejándose atravesar por sus sentimientos y emociones.

Catarsis. Logrado el encuentro y habiéndose brindado una primera contención —la que siempre es con tensión y en un marco de extrema angustia— quien asiste debe intervenir en función de las necesidades del otro y no de las suyas propias. Propiciar la catarsis (del griego: purificación, purga) es alentar el llanto y el desahogo de ese ser padeciente, teniendo la precaución de no cohibirlo con la mirada ni con los gestos. En algunos casos es también evitar que el autorreproche se convierta en culpa, que al dolor se agregue más sufrimiento. Catarsis es abreacción, depuración, liberación y transformación del mundo interno ante una experiencia vital profunda.

Verbalización. El paso siguiente consiste en que el miembro de EPS emplee todas las técnicas, tácticas y estrategias a su alcance para facilitar el surgimiento de la palabra. Que el asistido pueda verbalizar lo sucedido, no perdiendo de vista que en toda crisis emocional las conductas alteradas son comportamientos normales ante un hecho anormal.  Este es el segundo objetivo de la intervención: prevenir las secuelas postraumáticas, la crisis psicológica posterior y los conocidos síntomas que la misma provoca. Así, una vez recuperado un mínimo equilibrio emocional, podrá llegar el momento de dar lugar a la última etapa de esta ayuda humanitaria.

Proyecto. Dadas las circunstancias excepcionales que denotan las emergencias, aquí no estamos pensando en términos de un plan existencial de vida, sino del mínimo proyecto inmediato de futuro. Tal vez el comenzar a aprender a vivir sin la presencia del ser querido recientemente perdido. Iniciar el duelo, que sabemos que durará como mínimo el transcurso de las cuatro estaciones del año. Digamos, para concluir, que estas etapas o fases no siguen un orden cronológico o lineal, sino que representan un continuo dialéctico y en espiral. Un constante ir y venir, pues siempre se estará volviendo al abrazo contenedor, a la catarsis y a la verbalización.

 *Para quienes estén interesados en más información, les recomiendo que abreven en las páginas del libro “Socorristas del Alma”, de Carlos Sica – Editorial Dunken (2013).

RONALDO WRIGHT
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112 - Progresar: Otro Respaldo a los Estudiantes

(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XIII Nro. 62 correspondiente al bimestre marzo - abril de 2014; en Psicología del Cambio (Perú) con fecha 12/3/2014 y en Cambio 2000 - Año VI Nro. 580 de fecha 7/5/2015 )

PROGRESAR: OTRO RESPALDO A LOS ESTUDIANTES

Hacia fines de febrero del corriente año ya había más de quinientos mil jóvenes inscriptos y en condiciones de percibir el beneficio del Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina (PROG.R.ES.AR.), recientemente lanzado como un derecho inclusivo más de los tantos que venimos destacando en esta columna de La Tecl@ Eñe. Este programa es para que los adolescentes entre los 18 y los 24 años de edad puedan iniciar y completar sus estudios en cualquier nivel educativo. Sus requisitos básicos son: estar desempleado o tener un trabajo informal o cobrar un salario menor al mínimo vital y móvil (es decir, $ 3.600 por mes). El grupo familiar (el padre, la madre, el cónyuge o conviviente) tiene que estar en las mismas condiciones.

Este nuevo avance en la ampliación de los derechos de nuestra juventud consiste en una prestación económica universal de seiscientos pesos ($ 600) por mes; y el primer pago de este beneficio se hará muy pronto, durante el curso del mes de marzo de 2014. A cada joven se le habilita una tarjeta de débito para cobrar en una entidad bancaria. Todos los meses se abona el ochenta por ciento (80%) del monto de la prestación. Tres veces al año —en marzo, julio y noviembre— se paga el veinte por ciento (20%) retenido, cuando cada adolescente beneficiario acredita su correspondiente certificado de que continúa estudiando: en cualquier nivel educativo de los muchos habilitados por la Ley Nro. 26.206 de Educación Nacional.

Cabe señalar que el nuevo programa no sólo es abarcativo de los niveles primario, secundario, terciario y universitario, sino también de los centros de formación profesional, de los bachilleratos populares y de los centros habilitados para el Plan FinEs, sea que se encuentren registrados ante el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social o en el Ministerio de Educación de la Nación.  El plan brinda asistencia para la formación profesional, orientación e intermediación laboral y cuidado de los hijos a cargo —cuando fuera necesario— a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Se puede pedir su intervención a los efectos de encontrar una guardería infantil para el cuidado de los hijos y así facilitar el estudio de los interesados.

Los adolescentes también cuentan con la posibilidad de hacer otras actividades en vez de concluir sus estudios o de hacer un curso de algún oficio: vgr. plomero, electricista, etc.  La mencionada cartera laboral tiene una propuesta de Orientación e Inducción al Mundo del Trabajo especialmente pensada para los jóvenes. Allí pueden aprender sobre sus derechos laborales, técnicas para buscar empleo, cómo cuidar la salud en los trabajos, cómo usar una computadora para trabajar, qué les gusta y cuáles son sus habilidades para conseguir un empleo, entre otras. No hay ninguna duda que este programa procura, por todos los medios a su alcance, que un número muy importante de pibes se sientan incluidos y considerados como reales sujetos de derechos.

Por otra parte, esta nueva prestación es compatible con el seguro por desempleo que otorga la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) y el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (RENATEA). Por si todo esto no fuese sobrado, hay que agregar que para el supuesto de que un joven no cumpla con todos los requisitos antedichos, puede participar del Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, orientado a la búsqueda tanto de capacitación como de empleo. Otro recaudo importante a destacar es que todos los jóvenes beneficiarios del plan Progresar deben cumplir con un control anual de salud, que será regulado por el Ministerio de Salud de la Nación.

El Decreto Nº 84/2014, publicado en el Boletín Oficial el pasado 27 de enero, hace referencia a la finalidad de generar nuevas oportunidades de inclusión social y laboral a los adolescentes más desvalidos y en situación de vulnerabilidad. El plan Progresar es, sin duda, una política pública novedosa —financiada por el Tesoro nacional— que procura consolidar un sistema de seguridad social abarcativo desde la gestación del individuo hasta sus 24 años de edad. Hablamos de una red de contención que pueda compensar en algo a los más necesitados; en este caso para seguir posibilitando el acceso a una educación más igualitaria. Ojalá que así sea, y que este programa logre erigirse en un verdadero proyecto de vida para nuestra juventud.

RONALDO WRIGHT
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domingo, 16 de febrero de 2014

111 - El Psicólogo Social Mediador (Parte III)

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nº 60 de abril de 2014; en La Silla del Coordinador con fecha 4/6/2014 y en 1968 Grupalista - Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 25/10/2014)

EL PSICOLOGO SOCIAL MEDIADOR (Parte III)

Para concluir con esta serie de breves textos sobre el accionar del psicólogo social mediador, haremos ahora alusión al denominado principio de confidencialidad que debe regir ante cualquier conflicto que surja entre los miembros de un grupo. Digamos que confidencial es aquello que se hace o se dice con cierta seguridad recíproca entre dos o más personas; algo así como una confianza íntima y estrecha que permite ver al operador psicosocial como una persona de confianza: es decir, aquel que posee las cualidades necesarias y recomendables para la función a su cargo.

En términos de nuestra psicología social, solemos hablar de tres reglas básicas que son aplicables al quehacer operativo específico de un coordinador; y éstas son la discreción, la abstinencia y la restitución. Se trata de que el grupo en cuestión pueda simplemente confiar (del latín, confidare o depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe que de él se tiene, un secreto, una opinión u otra cosa similar). Nos referimos a algo tan sencillo —y a la vez difícil de lograr— como es poder pensar, sentir y hacer confiadamente dentro del acaecer colectivo.

Ello implica que no se puede revelar públicamente nada de lo sucedido dentro del grupo, salvo expreso pedido o autorización de los interesados. La discreción va de la mano de la prudencia, de la mesura, de la moderación, de la reserva y del secreto. Pero ser discreto también conlleva un rol activo, cual es el don de conducirse con oportunidad, agudeza e ingenio. Así, en el supuesto de que no puedan dirimirse todas las diferencias existentes, lograr ser operativo también entraña que la causa esencial de la disputa pueda reducirse a un nivel más manejable.

La mediación psicosocial está dirigida fundamentalmente a las consecuencias más que a las causas. La aludida operatividad tiende a diluir toda hostilidad entre los miembros de un conjunto, erigiéndose en un verdadero proceso de éxito recíproco pues ayuda a todos a sentirse mejor acerca de los resultados obtenidos. Para ello es esencial tanto la confidencia como la confianza, como aptitudes y actitudes del psicólogo social que lo posicionan en un lugar de tranquilidad, de certidumbre y, por qué no, también de fe en su persona. Ser fiable hace a la lealtad y a la integridad.

Cabe aclarar, entonces, que siempre procede que el operador psicosocial mediador adopte —ante todo— una cultura de respeto a la confidencialidad, en lo que hace a los vínculos habidos con todos y cada uno de quienes componen la agrupación a su cargo. Desde esa posición le será más fácil conducir los conflictos que vayan surgiendo, sean éstos explícitos o implícitos, manifiestos o latentes, más abiertos o más cerrados. No estamos hablando de otra cosa que de ser un promotor de convergencias; y poder así orientar de modo positivo el futuro accionar del grupo.  

La confidencia entre los integrantes de cualquier conjunto es básica, al igual que lo es la confianza de ellos con el coordinador y su equipo. A partir de ahí se va gestando una cierta familiaridad que abraza al proceso del grupo todo; permitiendo fomentar los cambios en las conductas, en los pensamientos y en los afectos ya sea tanto de los conducidos como de los conductores. De allí que en psicología social se piense al acontecer grupal como una gestaltung; no una estructura sino como un estructurando, debido al movimiento permanente que lo caracteriza.

El operador psicosocial postula lo que se conoce con el nombre de una epistemología convergente, según la cual las ciencias de lo humano conciernen a un objeto único: el hombre-en-situación susceptible de un abordaje pluridimensional. Tomamos entonces otro concepto de la mediación, cual es la resolución de cualquier disidencia en el modo de ganancia mutua o triunfo-triunfo. Pues los conflictos suelen actuar no sólo de forma negativa sino también de manera positiva, generando un brío y una potencia creadora que mejora el clima colectivo. En síntesis: TODOS GANAN.

RONALDO WRIGHT
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domingo, 2 de febrero de 2014

110 - El Psicólogo Social Mediador (Parte II)

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 59 de marzo de 2014; en La Silla del Coordinador con fecha 23/5/2014; en 1968 Grupalista - Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 25/10/2014 y en la página web de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina con fecha 11/3/2015)

EL PSICOLOGO SOCIAL MEDIADOR (Parte II)

En el artículo del mes pasado hicimos referencia al principio de neutralidad, que debe guiar el accionar del psicólogo social mediador cuando opera en la resolución de conflictos y en las diversas instancias que se le presentan. A nivel comunitario, ello suele suceder en los diferendos entre vecinos, entre compañeros de trabajo, entre profesionales, entre deportistas; en las familias, en las escuelas, en los clubes; en las  instituciones y organizaciones en general. Nos avocaremos ahora al principio de  imparcialidad, que también ha de reinar en todo desacuerdo o desavenencia que se produzca en el curso del proceso grupal.

Es sabido que en toda comunicación humana siempre existen ruidos  —sean externos y/o  internos— por lo que, con la ayuda del mediador psicosocial, los eventuales rivales logran escucharse con atención y muchas veces por primera vez. De tal modo, pueden ir mejorando sus mensajes defectuosos y limpiando aquellos obstáculos —tanto epistemológicos como epistemofílicos— que interfieren en sus vínculos. Los reales protagonistas son los miembros del grupo en disputa y la idea central es ir evitando nuevas rencillas, o hacerlas más llevaderas cuando se vayan gestando. Ser imparcial en modo alguno significa no estar implicado.

Mediar entre los integrantes de cualquier grupo exige ser un operador dinámico, y no un mero oyente amable y pasivo. A través de una gama de tácticas y estrategias, contando con técnicas y logísticas puntuales para cada situación concreta, el psicólogo social se convierte en un modelador de las ideas y sentires que van encaminándose hacia una necesaria percepción de lo real, para conseguir las resoluciones más convenientes. Tal actitud y aptitud psicosocial se propone un destino más amplio: poder constituirnos en verdaderos agentes del cambio social planificado, apostando siempre a una adaptación activa a la realidad.  

Surge, pues, la aludida noción de imparcialidad. Ser ecuánimes y equitativos no es  sencillo, debido a lo que conocemos como telé  —positiva y negativa— que hace su aparición en todos los vínculos. Pero sí podemos intentar alcanzar una objetividad creciente, brindando una igualdad de oportunidades a las partes en litigio, tanto para hablar y expresarse como para ser escuchado. El norte es arribar a acuerdos que tengan el alcance de convenios privados y que respeten la autodeterminación de los participantes. Máxime si se trata de personas o circunstancias que deban continuar manteniendo una vinculación en el futuro.  

La referida idea de imparcialidad no propicia que todos los participantes del grupo sean la tratados de misma forma, siempre y bajo todas las circunstancias. Muchas veces resulta coherente y aceptable que algunos sean considerados de modo diferente, si ello se justifica por razones objetivas y específicas. Tal obrar del mediador psicosocial puede ayudar a identificar mejor los puntos en disputa, a evaluar las posibles bases de un pacto y las respectivas vías de solución. Siempre primará el resultado final proyectado —en términos de cooperación— para arribar a un desenlace consensuado y con un enfoque de perdurabilidad.

Concluimos pensando que el dilema básico en cualquier mediación son los intereses en juego y, casi siempre, éstos se presentan ocultos, encubiertos, velados, disimulados, camuflados o escondidos detrás de las posiciones que exhiben los miembros del grupo en disidencia. Al lado de la ecuanimidad, la equidad y el equilibrio que se precisan para conseguir una intervención operativa, se requiere además una afinada pericia para diferenciar lo explícito de lo implícito, lo manifiesto de lo latente. También aquí es necesario ser un piloto de tormentas para lograr ese criterio de justicia que conduce hacia una creciente imparcialidad psicosocial.

RONALDO WRIGHT
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sábado, 11 de enero de 2014

109 - El Psicólogo Social Mediador

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 58 de febrero de 2014; en La Silla del Coordinador con fecha 10/5/2014; en 1968 Grupalista - Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 25/10/2014 y en la página web de la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina con fecha 5/3/2015)

EL PSICOLOGO SOCIAL MEDIADOR

                         Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.
                                                                            Marcel Proust.

Ha comenzado un nuevo año y con mucho placer retomo estos “Psicosociales Breves”, para pasar a referirme ahora a la labor del psicólogo social mediador. Es sabido que, así como no hay individuos no conflictivos, de igual modo tampoco existen los grupos sin divergencias ni desavenencias entre sus miembros. El operador psicosocial algo conoce sobre dicha naturaleza universal de los conflictos; y entiende que los mismos pueden funcionar no solamente de manera negativa sino también de un modo positivo, generando una energía creativa y llegando a mejorar el clima grupal.

La discordancia se relaciona íntimamente con lo diverso; y esa variedad de normas y valores, de opiniones y pareceres entre los integrantes de cualquier grupo, es común y  absolutamente natural. En lenguaje musical, lo discorde es tan solo una falta de armonía. Pues, es tarea del psicólogo social procurar vínculos armoniosos, ayudando a romper las conductas cerradas y estereotipadas. Y lograr que los conflictos sirvan para crecer, para avanzar. En otros términos, poder convertir las situaciones dilemáticas en simples problemas cuyo abordaje y solución estén al alcance del propio grupo.

De allí que se diga que el operador psicosocial debe ser —muchas veces— un capitán en las tormentas en cuanto a la resolución de los desacuerdos que se van presentando en el acontecer grupal. En tales instancias, proyecta ayudar a los participantes para que puedan dilucidar sus áreas de alianzas y divergencias; siendo aquí una especie de guía de turismo pues las disidencias logran resolverse cuando primero son advertidas y reconocidas. Como co-pensor, el psicólogo social coopera para que sean los mismos interesados quienes indiquen los caminos para solucionar sus diferencias.

Así, es importante tener en consideración el principio de neutralidad que debe imperar frente a toda confrontación que se produzca en el curso del proceso grupal. Ante la coexistencia de tendencias contradictorias entre los integrantes del grupo, es bueno conseguir ubicarse a una distancia óptima con el fin de ver esas disparidades con la mayor amplitud posible. Tal equidistancia permite distinguir a los otros como individuos separados del operador psicosocial: es decir, ni tan lejanos que no importen ni despierten empatía, ni tan cercanos que lleguen a asfixiar a quien coordina.  

En el pensar, sentir y hacer que conlleva toda mediación psicosocial, es conveniente contar con lo que denominamos objetividad operativa creciente, a los efectos de la más eficaz resolución de las disputas y confrontaciones grupales. Es fundamental actuar como un tercero neutral e imparcial, sin inclinarse a favor de ninguna de las partes o de las alternativas que se oponen en el puntual desacuerdo del que se trate. Aunque para poder ser neutral, muchas veces hay que intentar neutralizar a los contendientes; ello sin dejar de ser justo, equitativo y ecuánime.

El entrenamiento y la preparación del psicólogo social es un constante desafío en pos de un cotidiano convivir con las diferencias. Así, los grupos son habitualmente bastante  heterogéneos; y sus miembros suelen ser ideológica y culturalmente muy distintos. Si bien esa realidad desemboca en las más variadas rencillas y desavenencias, no hay ninguna duda que también contiene una enorme riqueza de aprendizajes. El rumbo va hacia la búsqueda de individuos motivadores de cambios y de transformaciones, tanto de la realidad exterior que los rodea como de su propio mundo interno.  

RONALDO WRIGHT
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