jueves, 14 de agosto de 2014

119 - La Psicología Social en los Geriátricos

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 65 de septiembre de 2014 y en A.P.S.R.A. - Experiencias Psicosociales con fecha 1/1/2016)

LA PSICOLOGIA SOCIAL EN LOS GERIATRICOS

Con el fin de continuar difundiendo la labor que podemos desempeñar los psicólogos sociales, tomé contacto con Adriana Gladys Ricci y su trabajo en varios geriátricos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ella es Acompañante Psicoterapéutica y Técnica en Comunicación y Psicología Social; y desarrolla una interesante tarea grupal con adultos mayores alojados en distintos hogares. Los ejes esenciales de su rol coordinador son el vínculo, la comunicación y el aprendizaje. Así pues, ¿qué hacer con estos ancianos y sus vínculos? ¿Cómo facilitar la comunicación para que, a través del diálogo, logren ir recuperando sus partes alienadas a causa de la internación? ¿Qué nuevos aprendizajes son capaces de incorporar en sus ya muy transitados mundos internos?  

Un dato relevante es que los abuelos y abuelas esperan con muchas ganas la llegada de Adriana al lugar, pues cada reunión grupal les resulta muy rica en sensaciones y vivencias. Juntos comparten tanto charlas sobre su situación actual y recuerdos del allá y entonces, como también actividades lúdicas, recreativas, de reflexión, etc. Los objetivos generales son: fomentar el deseo de convivir en los hogares, reconociendo la compleja trama vincular de los ancianos entre sí y con las personas que los atienden;  promover el conocimiento recíproco de los internados y su reubicación en las redes sociales, desde el lugar y modo que sea posible. Sabemos que cada agrupación tiene su dinámica particular, generando y engendrando su propia cultura.

Se trata de abordar integralmente un dispositivo de alojamiento convivencial para quienes están internados, ayudándolos a sostener e incrementar sus capacidades de pensar, de sentir y de hacer. Empleando varias técnicas de los grupos operativos y sentados en círculo —de forma que todos puedan mirarse e interactuar— conversan sobre su realidad puntual en el geriátrico, pudiendo así muchos de ellos transitar y tramitar sus miedos y sus ansiedades. Como el mundo exterior se les presenta mediado por las pantallas de los televisores, también se reflexiona grupalmente sobre eso que ven y escuchan a diario: un mundo con particularidades muy diferentes al que les tocó vivir y del cual la mayoría siente —y sabe— que se está despidiendo.

Puede señalarse que la coordinación precisa ser mucho más activa y participativa al  operar con individuos de la tercera edad, a efectos de mantener y fomentar la comunicación intragrupal. Es decir, el coordinador debe ejercer —las más de las veces— cierto liderazgo en pos de preservar la direccionalidad de su tarea específica. Es habitual que el diálogo entre los abuelos deba ser facilitado por quien tiene el grupo a cargo, haciendo que el rol organizador sea más dinámico. Así, la psicóloga social Ricci suele llevarles fotos de aquellos tiempos pasados que los incentivan a expresar sus recuerdos y anécdotas de lo vivenciado; como también canciones y viejos temas musicales que incluso los movilizan al punto de terminar todos bailando.

Hace poco, al llegar la coordinadora a uno de los geriátricos se encontró con una abuela cantando La pulpera de Santa Lucía, mientras las demás integrantes la seguían con sus miradas. Rápidamente, Adriana Ricci interpretó que ella estaba operando como portavoz, es decir: aquel miembro que en algún momento denuncia el acontecer  grupal, las fantasías que lo mueven, las necesidades y ansiedades de todos ellos. Y así sucedió efectivamente, ya que el grupo comenzó a cantar y charlar sobre viejos temas musicales y sus intérpretes, y a recordar aquellos bailes de carnavales a los que concurrían. Siempre se está atento a lo que —en términos psicosociales—se conoce como alcahuete del grupo, trovador-radar o comentarista de emergentes.

Por otro lado, siempre decimos que en toda agrupación se presentan desavenencias y disputas de la más diversa índole. Por supuesto, ellas también habitan en los citados  geriátricos. Aquí es esencial operar procurando transformar lo hostil en tierno, bajando los decibeles de la situación conflictiva y, fundamentalmente, dejando el mejor clima colectivo al momento de finalizar el coordinador psicosocial su tarea diaria. Por tanto, siempre son bienvenidos los juegos de ingenio, los acertijos, los chistes, el recuerdo de las películas de antes y de sus protagonistas —actores y actrices— que llegan muchas veces a inspirar el erotismo de las abuelas y abuelos que, pese a sus edades, aún sigue vigente tanto en sus imaginarios como en sus traviesas fantasías.

Quiero agradecer a Adriana G. Ricci el haberme permitido participar de su trabajo tan profesional, como así también a los miembros del grupo que me recibieron con mucho cariño y con quienes pude compartir el mejor de los momentos. Los psicólogos sociales tenemos mucho por hacer en todos los espacios en los cuales nos encontremos ante el hombre-en-situación interactuando con sus vínculos cotidianos. Trazo singular y trama vincular. Se trata de continuar trabajando con niños, jóvenes y adultos; en adicciones y en juegotecas; en las escuelas, clubes, empresas, sociedades de fomento, iglesias, templos, sindicatos, cárceles y entes ya sean públicos o privados. Y también para brindar a nuestros mayores una mejor calidad de vida en los geriátricos.  

RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com

lunes, 4 de agosto de 2014

118 - Jóvenes Trabajando por los Jóvenes

(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XIII Nro. 64 correspondiente al bimestre agosto - septiembre de 2014)

JOVENES TRABAJANDO POR LOS JOVENES

                      Todos tenemos un papel que desempeñar para
                      proteger a la juventud del abuso de las drogas.
                                                                                                                                             
Continuando con nuestro artículo Recuperar Inclusión para Niños y Jóvenes, publicado en la edición anterior de “La Tecl@ Eñe”, digamos que el pasado jueves 26 de junio se conmemoró el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, dispuesto por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1987. Dicha fecha nos recuerda el objetivo pactado por los Estados miembros en cuanto a la promoción de una sociedad global en la que no se usen las drogas de modo ilícito.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) publica cada año el Informe Mundial sobre las Drogas, seleccionando un tema para el Día Internacional aludido. A su vez, lanza una campaña con el objetivo de sensibilizar a la opinión en general acerca del flagelo mundial de la drogadicción, que tiene como fin movilizar el apoyo público y motivar —a través de sus redes y contactos— tanto a los individuos como a las entidades sin fines de lucro a accionar contra el abuso de narcóticos.

Y decíamos en aquella anterior nota que esa ayuda y esa colaboración ya se estaba comenzando a organizar desde las mesas de trabajo conocidas como Jóvenes por los Jóvenes, toda vez que es esencial la promoción y el apoyo de la juventud. Pues así sucedió: los jóvenes militantes del PRO, de La Cámpora y Los Irrompibles de la Unión Cívica Radical presentaron —a mediados del mes de mayo— la Mesa de Juventudes Políticas, dando a conocer su documento fundacional y un cronograma de trabajo.

El acto inaugural se llevó a cabo en el Cabildo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires —de alto valor simbólico como sitio de deliberación y de democracia— y contó con la participación de la ministra de Desarrollo Social porteña y de los titulares de la Red Solidaria y de la SEDRONAR. A partir de un nuevo paradigma y como primera acción conjunta acordaron intervenir en lo que hace al flagelo de las adicciones a las drogas, mirando de frente los problemas sociales y tratando de transformar esa realidad.

Nuestros chicos también pueden cooperar en las 60 Casas Educativas Terapéuticas (CET), brindando acogimiento y contención a otros pibes con el propósito de mitigar el consumo de estupefacientes. O incluso pueden hacerlo en los 150 Centros Preventivos Locales de Adicciones (CePLA), esos ámbitos de ayuda en los que se realizan diversas labores de formación, de concientización y de recreación. Ambos dispositivos intentan generar herramientas más aptas para el logro de un futuro mejor para la juventud.

A estas buenas noticias se suman las de los foros de prevención en adicciones, espacios de formación y de intercambio de experiencias en el trabajo con el consumo de drogas y de sustancias psicoactivas. Su objetivo es brindar instrumentos a la comunidad para la realización de un diagnóstico territorial, teniendo para ello en cuenta ya sea los factores de riesgo como los de protección que definen el grado de fragilidad social. Y tienen el fin de sensibilizar a todos los miembros de la sociedad sobre este real azote.

Esos encuentros se realizan —durante todo el año— a modo de talleres participativos en las distintas ciudades, municipios y barrios del país. También ahí pueden asistir los adolescentes con ganas de comprometerse y colaborar con sus pares que sufren serios conflictos con los narcóticos. La tarea en adicciones es de cada día y requiere de todos mucho esfuerzo, dedicación y contención. Aunque cabe señalar que ya hay miles de pibes trabajando por los otros, metiéndose bien a fondo donde están los problemas.

Obviamente, esta delicada labor debe estar a cargo de profesionales de la salud. Los citados encuentros pueden ser coordinados por psicólogos sociales con la técnica de los grupos operativos. Y teniendo en claro que el joven adicto es un sujeto de derechos que se siente excluido de la sociedad, hay que arduamente trabajar en la inclusión ya que las drogas rompen todos los vínculos. Se trata de resaltar la toma de conciencia de que la drogadependencia no es una cuestión de salud mental, sino de SALUD SOCIAL.

RONALDO WRIGHT
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martes, 17 de junio de 2014

117 - Algo Más Sobre "El Bancadero"

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 64 de agosto de 2014 y en 1968 Grupalista - Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 21/4/2015)

ALGO MAS SOBRE “EL BANCADERO”

Completando la nota publicada en la edición anterior de la revista Psicología Social para Todos, digamos que al crearse, en 1982, la cooperativa de salud mental que luego pasaría a llamarse El Bancadero, no se contaba con el dinero suficiente para llevar a cabo ese proyecto. Comenzó a funcionar en una casa abandonada y destruida casi en su totalidad que fue, poco a poco, restaurada por los primeros integrantes de la asociación. Alfredo Moffatt afirmó que limpiar y reconstruir esa vivienda tuvo algo metafórico, pues a la vez se estaba haciendo lo propio con nuestro sufrido país.

Recién había finalizado la guerra de las Islas Malvinas y la dictadura militar ya iniciaba su huida del poder, factores ambos que incidieron para que aquellos pioneros lograran trabajar sin mayores obstáculos. Por ese entonces también ayudó, y mucho, una nota publicada en la revista de los domingos del diario Clarín, cuyo elocuente título era: Curaos los unos a los otros. Al día siguiente más de cien personas se acercaron a la naciente mutual de asistencia psicológica; y así comenzaron a funcionar los primeros espacios de apoyo, contención y esclarecimiento, operando con grupos y en grupos.

La meta de la agrupación fue, desde sus mismos inicios, el colaborar en la merma del nivel de angustia cotidiana de la población, brindando un auxilio emocional a nivel preventivo y más allá de otras posibilidades asistenciales convencionales. Se intentó rescatar tanto el espíritu de las primitivas sociedades de socorros mutuos de nuestros abuelos inmigrantes, como la idea de las sociedades de fomento barriales que logran  sostenerse —para el bien común— con la iniciativa, el esfuerzo y la unión de todos los vecinos. O sea: un real y comprometido pasaje de lo solitario hacia lo solidario.

El pensamiento y el estilo de trabajo de Enrique Pichon Rivière —y de su psicología social argentina— recorren todos los puntos de esta experiencia, al igual que otros aportes científicos que pueden hallarse en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, o en las prácticas de Alcohólicos Anónimos, o en el Centro de Asistencia al Suicida, y así siguiendo. Se aplican las más variadas técnicas grupales que permiten que cada uno sea un agente curativo del otro, fruto de la creación de un espacio de diálogo para compartir, ilustrar y esclarecer las ansiedades psíquicas.

Muchas veces hemos destacado la importancia que tiene la palabra en los grupos, ya que la pertinencia de nuestra tarea psicosocial se halla cuando nos ocupamos de los individuos interrelacionados, entre otros aspectos, a través del lenguaje y sus voces. El Bancadero es una comunidad terapéutica, un habladero donde los grupos —al pensar, sentir y hacer— se organizan con el fin de reconstruir lo fraterno. En un cálido clima de contención y sentados en rueda, entre sus miembros se produce una verdadera cirugía del alma entre asistentes y asistidos. De ahí que los vínculos amorosos nos curan.

Uno de los once puntos básicos (*) que se leen en el acta de creación de El Bancadero se refiere a disponer equipos móviles en distintos organismos —a modo de educación preventiva en salud mental— y a través de conferencias, mesas redondas, encuentros, debates, etc. Y contribuir también en casos de catástrofes sociales para cooperar, a pedido de las autoridades, en donde sea necesaria la contención humana y la ayuda espiritual (vgr: accidentes, desastres, atentados). Ello es un claro precedente de la actual Comunidad Bancavida y del hoy tan difundido EPS Emergencias PsicoSociales.

Es nuestro deseo que esta institución autogestiva, alternativa y no formal continúe en esta senda por muchos años más, prestando sus múltiples servicios a la comunidad por intermedio de los cuantiosos y comprometidos psicólogos sociales que allí operan.Y que continúe siendo una aventura humana de búsquedas y de encuentros solidarios. (*) Los once puntos básicos que componen el acta fundadora de El Bancadero pueden revisarse ingresando en la página web www.elbancadero.com.ar, al igual que toda la nómina de los integrantes del aquel mítico grupo inicial del mes de agosto de 1982.          
RONALDO WRIGHT
www.ronaldowright.com                                                                                            

domingo, 1 de junio de 2014

116 - Alfredo Moffatt y El Bancadero

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 63 de julio de 2014 y en 1968 Grupalista - Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 21/4/2015)

ALFREDO MOFFATT Y EL BANCADERO

                   El Bancadero es una aventura humana de solidaridad                          y de búsqueda… el pasaje de lo solitario a lo solidario.

El pasado jueves 29 de mayo de 2014 se realizó un homenaje a Alfredo Moffatt en el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. Además del agasajado, en la referida cita —organizada por el Programa de Derechos Humanos— hablaron Nora Cortiñas, Vicente Zito Lema, Carlos Sica y Ricardo Grimson. Ya en el año 2008, Moffatt había sido declarado personalidad destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, teniendo en cuenta su calidad de verdadero innovador en el campo de la psicoterapia.

Es sabido que durante décadas Moffatt desarrolló su labor a través de la formación de grupos, con un objetivo puntualmente orientado tanto hacia los sectores de menos recursos como hacia las organizaciones populares. Queremos unirnos a esos merecidos reconocimientos haciendo alusión, en estas breves líneas, a una de sus creaciones: El Bancadero. Esta institución alternativa, autogestiva y no formal nació allá por 1982, en el curso del último año de la feroz dictadura militar que sufrió nuestro querido país.  

En sus inicios El Bancadero se denominó Cooperativa de Salud Mental; y hoy lleva más de treinta años al servicio de la comunidad, funcionando como una asociación mutual de asistencia psicológica. Siempre operó con una infraestructura de costos mínimos, para así comprobar que no hacen falta grandes sumas de dinero ni fondos económicos para montar un centro comunitario de este tipo, a saber: un lugar de trabajo, atención y aprendizaje (“enseñaje”), contagiado por la solidaridad y el compartir en grupos.

De allí que los propios miembros de El Bancadero sostengan como consigna que ellos trabajan con grupos en grupos. El propósito es el enriquecimiento con el intercambio vincular; y la tarea puntual y específica de cada grupo ya sea intra, inter o trans institucionalmente. Es otro de los tantos espacios —de contención y esclarecimiento— donde los psicólogos sociales podemos operar y aplicar nuestra técnica de los grupos operativos, propuesta por el Dr. Enrique Pichon-Rivière hace más de sesenta años.

Moffatt y El Bancadero bien saben que quien ha participado de esta aventura colectiva ya no volverá a ser el mismo, pues habrá adquirido una nueva posición subjetiva ante sí y ante su circunstancia toda. La fuerza de lo grupal logra cambios dialécticos en sus integrantes, permitiendo de modo fundamental la pérdida de una mirada inocente e ingenua sobre la realidad. Esas reuniones son una  gestalt-gestaltung, una estructura estructurándose, lo que brinda la idea de función instituyente del grupo en el sujeto.

Al tiempo de su fundación, se fijaron los once puntos básicos que lo definen como un  espacio solidario para compartir la angustia. El Bancadero cuenta hoy con dispositivos para los más diversos modos creativos en la elaboración de los conflictos psicológicos, ya sean talleres expresivos de música, de plástica, de dibujo, de teatro, de psicodrama; áreas y  actividades netamente comunitarias: mateadas, almuerzos, jornadas de baile y juegos, de máscaras y títeres, artesanías, murales colectivos, y así otros etcéteras más.

Otra actividad que podemos destacar es el Bancacine —o encuentros de cine debate— donde la propuesta consiste en la proyección de películas que luego se reflexionan y analizan en conjunto. También hay grupos de lectura e intercambio de diversos temas de interés, sin ningún requisito previo en cuanto a conocimientos especializados. La psicología social siempre entendió que cada uno posee algún saber que el otro no tiene y que puede compartir. En los grupos, todos aprendemos y todos enseñamos.

Digamos que esta organización no gubernamental, pionera en el campo de la salud mental comunitaria, no recibe ningún tipo de subsidio ni de ayuda económica. Como asociación mutual sin fines de lucro, se sustenta con el pago de un bono solidario por las aludidas sesiones de asistencia psicológica. Además, no sólo Alfredo Moffatt fue galardonado, sino que también El Bancadero ha recibido el reconocimiento de diversas entidades tanto a nivel nacional como internacional por las actividades que despliega.

Por los grupos de esta asociación mutual de profesionales de la salud mental han transitado más de cuarenta mil personas. Funcionan tres áreas complementarias de abordaje: clínica, comunitaria y talleres expresivos. Al Area Clínica le incumbe lo relativo a la asistencia psicológica desde lo grupal; el Area Comunitaria en lo esencial opera en los vínculos entre lo social y el padecer psíquico (vgr. desempleo, VIH-sida); y los Talleres Expresivos son los ya citados: plástica, escritura, teatro, música, baile, etc.

Siguiendo con nuestro deseo de difundir las múltiples actividades que nos convocan a los psicólogos sociales, concluimos señalando que en la institución se dicta un curso de Introducción a las Técnicas de Coordinación Grupal —conocido como Semillero— ya que de él se nutre el equipo de asistentes. Aquellos que lo finalicen pueden optar por realizar una pasantía voluntaria de tres meses en alguna de las áreas arriba indicadas, para luego contar con la posibilidad de integrar el plantel de modo permanente.

RONALDO WRIGHT
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martes, 13 de mayo de 2014

115 - Recuperar Inclusión Para Niños y Jóvenes

(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XIII Nro. 63 correspondiente al bimestre mayo - junio de 2014)

RECUPERAR INCLUSION PARA NIÑOS Y JOVENES  

Hay quienes sostienen que las adicciones —en lo que va de este tercer milenio— se han erigido en la religión de los pueblos posmodernos, además de exponer los costados más siniestros y aberrantes de las sociedades del hiperconsumo. Sabemos que las  drogas producen en los niños y jóvenes una fuerte dependencia patológica (física, psíquica y social) que causa un profundo deterioro en todos sus vínculos, ya sean familiares, educativos, laborales, de amistad, etc. aparte de un gravísimo daño a la salud. La droga destruye aquella parte de la estructura cerebral que les posibilita decidir sobre su dignidad, su libertad, su estima e incluso sobre sus derechos.    

En una nota anterior (ver “Algo sobre Drogas, Pobreza y Niñez”, publicada en la edición nº 43 de La Tecl@ Eñe, correspondiente al bimestre noviembre-diciembre de 2010), decíamos que los pibes pobres de nuestro país conforman un grupo de alto riesgo en lo que a conductas adictivas se refiere. Y afirmábamos que con la cooperación y el consenso de organismos gubernamentales y no gubernamentales, los especialistas de distintas áreas podíamos colaborar para que encuentren un nuevo modo de estar con ellos mismos y de convivir con los demás. Ante tanta deprivación, abrir nuestros corazones para conectarnos francamente con ellos en una especie de parrhesía.

Pues, hace muy poco la Secretaría de Prevención de las Adicciones y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR) ha firmado con el Ministerio de Planificación Federal un convenio marco que tiene por fin la construcción y el fortalecimiento de sesenta Casas Educativas Terapéuticas (CET) y de ciento cincuenta Centros Preventivos Locales de Adicciones (CePLA) en todo el país. El plan es crear los recursos para la atención, prevención e inclusión de los chicos que atraviesan problemas con las drogas.  Esta política inclusiva pretende garantizar la inserción cultural, educativa y laboral de los niños y adolescentes en pos de la construcción de un proyecto de vida saludable.

Las Casas Educativas Terapéuticas (CET) brindan acogimiento y contención en procura de mitigar —en contextos de alta vulnerabilidad social— el consumo de drogas y/o alcohol, promoviendo acciones de restitución de los derechos a la vida, a la salud, a la educación y al trabajo. Por su lado, los Centros Preventivos Locales de Adicciones (CePLA) son espacios de contención en los que se realizan diversas actividades de formación, concientización y recreación; con el objeto de generar las herramientas aptas para la consecución de un futuro mejor de los jóvenes. Se trata de dar impulso a la creatividad y al pleno desarrollo tanto cultural como deportivo y artístico.

En el marco del programa Recuperar Inclusión y con una inversión final de unos dos mil millones de pesos, se prevé la construcción de cuarenta (40) nuevos espacios y veinte (20) edificaciones refuncionalizadas. Además, se comenzará a trabajar con los clubes, organizaciones sociales e intermedias, iglesias e instituciones religiosas de distintos credos, para así conformar una red de inserción comunitaria para los chicos y jóvenes que se encuentran en situación de fragilidad social. Prevenir con el propósito de anticiparse a los problemas que implica la dependencia a las drogas y estar preparados para evitar los riesgos y las consecuencias que puedan producir en nuestros pibes.

Cabe apuntar que se están organizando las denominadas mesas de trabajo Jóvenes por los Jóvenes, pues se entiende que quienes se involucran —cada uno desde su lugar específico— ayudan mucho para que este peligroso flagelo no nos gane la batalla. En tanto, continúa igualmente el programa preventivo de adicciones Quiero Ser implementado hace ya un tiempo en las escuelas primarias del territorio nacional. Por su parte, la SEDRONAR también cuenta con el Observatorio Argentino de Drogas que coordina, recolecta y analiza toda la información a su alcance para ponerla al servicio de las entidades y de los profesionales que trabajan o gestionan en este campo.

Seguimos afirmando que las medidas de protección integral de nuestros pibes y adolescentes deben propiciar el fomento de redes intersectoriales, la intervención  activa de las organizaciones no gubernamentales y la gestión asociada de los órganos de gobierno con la sociedad civil. Pues la inclusión es el gran articulador comunitario y social. Queda manifiestamente claro que la problemática que une a los chicos con las drogas y la pobreza es de todos, por lo que no tiene que existir ninguna evitación al respecto. Hay que promover y apoyar la participación juvenil, sobre todo a partir de su cada vez más comprometida militancia en los distintos partidos políticos.

En conclusión: las adicciones no son una cuestión de salud mental, sino un problema de salud social. Estos son tiempos de poner la mirada en ese otro que está padeciendo y salir a buscarlo… y entonces poder continuar construyendo futuro para nuestra niñez y nuestra juventud.

RONALDO WRIGHT
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domingo, 6 de abril de 2014

114 - EPS - Socorristas del Alma

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 62 de junio de 2014 y en La Silla del Coordinador con fecha 4/7/2014)

EPS - SOCORRISTAS DEL ALMA                                                                                                                                                   
                                    Existir al lado de la persona asistida conlleva
                                    un compromiso de cercanía y calidez humana 

En la anterior edición de la revista Psicología Social para Todos hicimos mención al libro de Carlos Sica, titulado Socorristas del Alma (Editorial Dunken – año 2013). En sus páginas se puede leer con detalle el trabajo de contención humanitaria y de primeros auxilios psicológicos que lleva a cabo EPS – Emergencias PsicoSociales, organización no gubernamental reconocida tanto a nivel nacional como internacional. Ya hemos detallado muchas de las variadas y numerosas intervenciones en nuestro país.

Digamos que fue declarada entidad auxiliar de Defensa Civil del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y coopera con el SAME –  Sistema de Asistencia Médica en Emergencia. Participó en EE.UU. con Cascos Blancos de Argentina ante la tragedia provocada por el huracán Katrina y en la República de Irak  para brindar asistencia en un campamento con refugiados sirios. Es el equipo designado por Lufthansa Líneas Aéreas Alemanas para la contención emocional ante un posible siniestro.

Carlos Alfredo Sica obtuvo el premio Abanderados de la Argentina Solidaria 2013, que honra a quienes se destacan por su dedicación a los demás. Dicho galardón incluye la difusión de su vida y obra para que el ejemplo inspire al resto de la comunidad. Reiteramos que EPS no recibe ningún subsidio, actuando sus integrantes en forma voluntaria y ad honorem. Su sede central está en Av. Corrientes 3655 de Capital Federal, contando con una línea telefónica permanente: 154 424-1157.

También EPS se ha ido ampliando y extendiendo a lo largo de los años. Desde 1993 funciona una filial en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, constituyéndose luego otras delegaciones: Luján (Bs. As.) en 2002; Alto Valle (Patagonia) en 2003 y República Oriental del Uruguay en 2009. Hoy son más de cien los miembros que integran la organización, circunstancia que facilita el relevo continuo cuando las intervenciones se extienden mucho en el tiempo o requieren de numerosos colaboradores.

Para aquellos que estén interesados, EPS dicta un Seminario de Formación y Capacitación dirigido a psicólogos sociales y estudiantes avanzados de la carrera, a profesionales de la salud mental y a trabajadores sociales en general. El principio rector es la integración del pensar, el sentir y el hacer psicosocial. Es esencial incluirse realmente en cada emergencia, divisando y aceptando su gravedad para ajustar la capacidad de empatía y hallar el modo más operativo de comunicación.

Agreguemos que el libro se propone transmitir —y compartir— el bagaje teórico, técnico y práctico alcanzado a la largo de más de veinte años ininterrumpidos de múltiples y variadas actuaciones. El modelo de funcionamiento se asemeja al de los bomberos voluntarios y sus objetivos son: a) asistir psicológicamente a los fines de disminuir el monto de ansiedad de los afectados; b) ayudar para recobrar el equilibrio emocional; y c) prevenir los futuros daños psicológicos post traumáticos.

La técnica madre esencial empleada por quienes operan en emergencias psicosociales es la disociación instrumental, ya que las más de las veces es imprescindible dividirse en dos partes: por un lado, el sentir y el vibrar cercano a la conmoción del asistido; pero, al mismo tiempo, otra parte del asistente debe ir conformando un cuadro de situación, un diagnóstico y los pasos a seguir en cada realidad concreta. Hablamos aquí de la aptitud técnica, táctica, estratégica y logística necesarias.

Concluyendo esta síntesis, señalemos que el prólogo del libro fue escrito por el cantautor Víctor Heredia, padrino del alma de la asociación. Afirma que todos necesitamos alguna vez y en alguna circunstancia límite de nuestras vidas, tanto la palabra adecuada como la mirada que nos rescate y ponga a flote nuevamente. Para que la angustia vaya cediendo y la ansiedad deje paso a la paz del espíritu. ¡Qué consuelo saber que hay quienes las buscan y disponen de ellas!

RONALDO WRIGHT
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martes, 11 de marzo de 2014

113 - EPS - Emergencias PsicoSociales

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 6 Nro. 61 de mayo de 2014 y en La Silla del Coordinador con fecha 20/6/2014)

EPS - EMERGENCIAS PSICOSOCIALES* 

EPS – Emergencias PsicoSociales es una organización no gubernamental (ONG) que brinda solidariamente a la comunidad —en el lugar de la emergencia— contención humanitaria y primeros auxilios psicológicos ante catástrofes, desastres, atentados, accidentes graves y todo hecho natural o provocado que genere conmoción emocional y angustia pública. Su creador y actual coordinador general es el psicólogo social Carlos A. Sica, quien es además el fundador de APSRA Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina; y fundador y director de CAEPS Centro de Altos Estudios en Psicología Social, con sedes en la Capital Federal, en Ramos Mejía y en Luján.

Desde 1992 EPS ha realizado numerosas intervenciones. Entre las más conocidas podemos citar: atentado a la sede de la AMIA; explosión de la fábrica militar de Río Tercero;  tragedias aéreas de Austral, Lapa y Sol; caída del puente colgante en Chubut; graves inundaciones en Chaco, Santa Fe, Luján y La Plata; incendio de una mina carbonífera en Río Turbio; tragedia en el shopping Ycuá Bolaños en Paraguay; incendio en Cromañón; erupción del volcán Chaitén; accidente de micro con alumnos del colegio Ecos; tragedia en la estación Once; derrumbe del supermercado Cooperativa Obrera en Neuquén; rayo caído en un balneario de Villa Gesell; etcétera.

Desde el campo teórico, técnico y metodológico, las intervenciones de EPS se apoyan en cuatro etapas, a saber: a) encuentro-contención, b) catarsis, c) verbalización y d) proyecto. Seguidamente haremos un breve recorrido por cada una de estas fases, aclarando que en primer término una avanzada del equipo se constituye en el lugar en crisis, que necesita tanto del auxilio psicológico como de la contención emocional. Así, se evalúa la gravedad y la intensidad de cada situación traumática concreta y, de ser preciso, se procede a convocar a otros integrantes para que acudan —siempre de modo solidario, voluntario y ad honorem— a colaborar en la emergencia.

Encuentro-Contención. Es esencial la actitud y aptitud de contención por parte de quien asiste a un damnificado, que entraña un auténtico compromiso de cercanía y calidez humana. Cuando un miembro de EPS Emergencias PsicoSociales habla de encuentro en la asistencia alude a existir al lado de la víctima, que significa mucho más que estar a su lado. Una de las acepciones de la palabra encuentro es, según el diccionario de la RAE,  ajuste de estampaciones de colores distintos. Y precisamente frente a la oscuridad del dolor, dicho encaje entre asistente y asistido significa vibrar junto al otro, dejándose atravesar por sus sentimientos y emociones.

Catarsis. Logrado el encuentro y habiéndose brindado una primera contención —la que siempre es con tensión y en un marco de extrema angustia— quien asiste debe intervenir en función de las necesidades del otro y no de las suyas propias. Propiciar la catarsis (del griego: purificación, purga) es alentar el llanto y el desahogo de ese ser padeciente, teniendo la precaución de no cohibirlo con la mirada ni con los gestos. En algunos casos es también evitar que el autorreproche se convierta en culpa, que al dolor se agregue más sufrimiento. Catarsis es abreacción, depuración, liberación y transformación del mundo interno ante una experiencia vital profunda.

Verbalización. El paso siguiente consiste en que el miembro de EPS emplee todas las técnicas, tácticas y estrategias a su alcance para facilitar el surgimiento de la palabra. Que el asistido pueda verbalizar lo sucedido, no perdiendo de vista que en toda crisis emocional las conductas alteradas son comportamientos normales ante un hecho anormal.  Este es el segundo objetivo de la intervención: prevenir las secuelas postraumáticas, la crisis psicológica posterior y los conocidos síntomas que la misma provoca. Así, una vez recuperado un mínimo equilibrio emocional, podrá llegar el momento de dar lugar a la última etapa de esta ayuda humanitaria.

Proyecto. Dadas las circunstancias excepcionales que denotan las emergencias, aquí no estamos pensando en términos de un plan existencial de vida, sino del mínimo proyecto inmediato de futuro. Tal vez el comenzar a aprender a vivir sin la presencia del ser querido recientemente perdido. Iniciar el duelo, que sabemos que durará como mínimo el transcurso de las cuatro estaciones del año. Digamos, para concluir, que estas etapas o fases no siguen un orden cronológico o lineal, sino que representan un continuo dialéctico y en espiral. Un constante ir y venir, pues siempre se estará volviendo al abrazo contenedor, a la catarsis y a la verbalización.

 *Para quienes estén interesados en más información, les recomiendo que abreven en las páginas del libro “Socorristas del Alma”, de Carlos Sica – Editorial Dunken (2013).

RONALDO WRIGHT
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